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CIERTO PAIS

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Hace ya tiempo, por razones que no vienen ahora al caso, tuve ocasión de viajar durante varios años por un país del sur, cercano y sin embargo muy diferente: otras costumbres, otro dios, otro tipo de gobierno, una población adoctrinada, sumisa y reprimida… un país que, comparado con el mío, me parecía atrasado, tanto como su propia cronología mostraba. Estaban en el año mil cuatrocientos treinta y tantos. Natural. La multitud se resignaba con gusto a ser vasalla de un rey de origen divino que tenia palacios por todo el territorio, que vivía en medio de un lujo oriental, rodeado de una corte de aduladores medievales mientras el pueblo se mantenía en una economía de subsistencia y le rendía pleitesía. El índice de parados era aterrador y la mitad de la población se mantenía de los sueldos oficiales, lo que por otra parte aseguraba al régimen una estabilidad a prueba de bomba. El pensamiento oficial era el único aceptado y hasta los pocos disidentes del régimen disimulaban en públic...

LAS OLIVERAS DE DON JOSÉ

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Una noche en el Zalacaín. Dice el profesor Buendía que el hombre es la palabra y no resulta extraño tal aserto en él, que la tiene fácil, abundosa y culta. Un servidor, que cuenta entre sus escasas virtudes la avidez por el aprendizaje, procura imitarlo en ese menester, aunque con escaso éxito. Quizás por eso me refugio en la cómoda soledad de la escritura que me permite balbuceos y correcciones sin cuento con qué aderezar de adjetivos lo parco del contenido. Nadie que observe el plateresco final sabrá nunca de los fallidos intentos, de los tachones, vueltas y revueltas sufridas por las sensibles letras que atormento. Algo parecido sucede con el precioso líquido que obtiene Don José de sus olivos centenarios en el Cortijo Blanco cabe la zona de Torre Guil, salvados por milagro de la piqueta urbanizadora que asoló la zona en los años sesenta. Tras la botella de tonos ambarinos que contiene el soberbio ungüento digno de pies esenios, se esconde todo un mundo de esfuerzos anc...

ESTADO DE LA NACIÓN: UNA DE LAS DOS ESPAÑAS

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No parece que hayamos avanzado mucho desde que el poeta, exiliado forzoso al final de su vida, hiciera ese acertado y triste comentario. Los dos gallos se han plantado, cada uno en su rincón y desde lugar seguro han alzado cantos estridentes procurando amilanar al contrario. Los seguidores de uno y otro, provistos de orejeras que solo permiten ver uno de los colores del espectro político, los han jaleado convenientemente cuando la pausa oratoria lo sugería. Con arreglo a la vieja y eficaz norma política: pregunta lo que quieras que contestaré lo que me dé la gana , han desembuchado machaconamente durante largas horas los discursos que traían aprendidos, respondiendo a preguntas sobre la marcha con frases en conserva. El alarde parlamentario que en otras épocas consistió en hacer gala de oratoria, elegancia y agudeza, se ha trocado en un ejercicio elefantiásico que emula las soporíferas sesiones con las que Castro afligía a sus pacientes vecinos. No hay quien resista una de estas ...

NUESTROS BRAVOS GOBERNANTES

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El generalito apolítico murió en la paz del Señor hace ya años y el inocente pueblo, salvado de la masonería los judíos y el comunismo que lo había aplaudido con devoción durante los últimos cuarenta años, giró la cara esperanzado hacia los nuevos líderes. Provenían de diferentes tendencias, pero se pusieron de acuerdo para enmendar todos los yerros sociales propiciados por aquella dictadura que, sorprendentemente, resultó que nadie había querido y mucho menos jaleado nunca. Toda la nación –con pocas excepciones- se había pasado aquellos años corriendo ante “los grises”. Los padres de la Patria resucitaron el espíritu de la Carta Magna, olvidado desde 1912 y nos dispusimos a vivir con alegría renovada la Democracia. Adiós a la injusticia, adiós a la corrupción y al amiguismo, bienvenida la separación de poderes, viva el pueblo soberano. Otros cuarenta años después resulta que estos mismos personajes y sus partidarios se han visto inmersos en escándalos de corrupción multimillon...

SEÑOR PRESIDENTE: La vaca de los Masai

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Considero posible, Sr. Presidente que al igual que muchos de nuestros compatriotas, en la plácida hora de la sobremesa, junto al café y al puro en el confortable sillón de orejas, se permita Ud. unos instantes de relax contemplando los interesantes documentales de la 2. Habrá podido apreciar en ellos, además de  las dificultades de los ñus y las cebras para cruzar, en su peregrinación anual el rio Masai Mara sorteando a los pérfidos cocodrilos, el mañoso artificio que utilizan los habitantes de la tribu Masai para alimentarse. Puede que como yo, haya sentido cierta adversion por su costumbre de infringir a la vaca de turno una pequeña herida en la yugular de la que mana de forma inmediata un chorro de sangre. Esa sangre humeante, recogida en una escudilla y mezclada con leche de la misma o de cualquier otra vaca adyacente, formará la parte más importante de su dieta. Por encima de otras consideraciones de los nutriólogos que consideran harto insuficiente una dieta hematófaga...

MI AMIGO ISAAC PEDRAZA

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No me gusta el frío, como no me gustan los que tosen en los conciertos ni los que están seguros de todo, como mi amigo Isaac Pedraza que me insiste siempre “y te vuelvo a repetir…”. Claro que Isaac es amigo de la infancia y lo soporto como soporto este frío húmedo y sorpresivo con el que nos agrede algunas mañanas nuestro bonancible clima mediterráneo. Entonces, el recuerdo me lleva hacia otros tiempos y otros lugares. A veces me arrepiento de no haberme quedado en el desierto para siempre. No hay sitio más acogedor que la planicie inacabable de color rojizo. Solo en las horas intermedias del día, el calor exige inmovilidad, un reposo imprescindible que convida a la meditación. La vista se pierde en el infinito, no importa la dirección en que se mire; nada por ningún sitio, solo la posibilidad de que viajando en línea recta se llegue, por fin, a alguna parte. De tarde en tarde se tropieza el caminante con un bosquecillo de acacias de sombrero a cuya sombra han quedado, en la tibi...

ROUCO Y LA FAMILIA

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Mi familia no es cristiana, ni mi marido ni yo somos creyentes. Él, más valiente o menos perezoso, ha optado por el trámite de la apostasía, yo lo tengo pendiente, lo haré un día de estos, no me gusta que me manipulen ni me incluyan en censos trucados. No hemos bautizado al hijo que adoptamos, pero le enseñamos la Historia en general y la de las religiones en particular. Le animamos a que tome, en el aspecto religioso, la decisión que le parezca más oportuna cuando llegue el momento. Las opciones son múltiples, por suerte: judío, cristiano, moro, budista, hindú, etc., o ninguna de ellas, como sus dos padres. Dice, el Sr. Rouco, heredero de las tácticas inquisitoriales del converso Torquemada, que solo hay una familia: la que su religión propugna, con exclusión de cualquier otra. Y quiero decirle que está por completo equivocado, que ya no vive en los tiempos en que su cofradía era parte del poder y se permitía dictar las normas morales; que hoy pertenece a un país moderno y a...