DANAS, AMERICANOS Y PLANTAS DE BIOGÁS.
Es un pueblo de la Vega Media del Segura donde suceden las mismas cosas que en los demás pueblos. Fernández el conciliador, el Cacaseno admirador de Lenin, Juan de la Cirila devoto del PP, María “la Tutuvía” activista, y el doctor Mateo de forma ocasional, dialogan en sus desayunos del Hogar del Pensionista. Yo escucho. María estaba absorta sobre el periódico al lado de su tostada y el café con leche. Con las gafas de presbicia en la punta de la nariz, seguía con el índice las letras mientras los labios deletreaban en silencio. —¿Estás rezando el periódico?, dijo el Cacaseno que se había acercado con sigilo, al tiempo que hacía un gesto al muchacho del Hogar del Pensionista para que le pusiera “lo suyo”. —No te rías, piazo bruto. Si hubieras tenido que dejar la escuela a los ocho años para ir a servir como una, no sabrías las cuatro reglas que sabes. —Haya paz, tercia Fernández que llega con Juan de la Cirila. Bastante tenemos con la desgracia de Valencia, el absur...