Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2016

SEÑOR PRESIDENTE (XXI). Adiós, José Mari

Imagen
Comparto, señor presidente su tribulación decepcionada con el anuncio de nuestro querido José Mari de dejar la presidencia honoraria del partido que con tanta elegancia ha ostentado durante los últimos años. Estoy seguro de que echará Ud. de menos los sabios y oportunos consejos que, desde los más diversos foros -a menudo internacionales-, propiciaba a tirios y troyanos, con una generosidad digna del mayor encomio. Habremos de conformarnos con su marcha, porque la política es así –hoy personas y mañana estatuas-, pero no me cabe duda de que su hueco ha de ser difícilmente sustituible. Habrá quien diga que el asunto se venía gestando desde que usted logró en 2011 aumentar en 32 los escaños obtenidos en la última legislatura de su partido, ganándole al hasta ahora Presidente Honorario por tres. O que fueron los dos mandatos socialistas culpables del desamor paulatino manifestado por el ex-Presidente Honorario en numerosas ocasiones. Ocasiones que culminaron en “el quinto aviso, ...

CHAMANES Y DIOSES

Imagen
Hace miles de años, un grupillo de antepasados se reunía en las profundidades de una caverna alumbrados por rústicas lucernas de piedra. En ellas quemaban ciertas hierbas que les proporcionaban una sensación de mágica potencia. En las paredes lisas de la cueva dibujaban, con ocre y polvo de carbón, las piezas que se disponían a cazar al día siguiente; las presas aprisionadas en los   dibujos caerían fácilmente bajo sus azagayas de punta endurecida al fuego. Un hombre cubierto de amuletos y   ataviado de forma diferente, los dirigía. Era el primer chamán. Ese hombre se había dado cuenta de que podía interpretar la voluntad de los seres todopoderosos que habitaban las alturas de donde procedían su ventura o su desdicha. De lo alto venía el sol beneficioso que calentaba sus huesos ateridos después de las noches húmedas, y la lluvia que hacía crecer la hierba para alimentar los rebaños de ungulados de los que dependían sus vidas. Pero también, el trueno aterrador, el rayo qu...