PERROS DE TRINEO
Mi amigo Chosi, excelente fotógrafo e impar compañero de viaje, dice que se va unos días a las cataluñas en busca de la nieve, y si puede, a darse una vuelta en trineo. Como un resorte, se me dispara el mecanismo “abuelo cebolleta”: Tropecé con “Colmillo blanco”, la novela de Jack London, cuando debía andar por los diez u once años, al principio de lo que entonces se llamaba bachillerato, donde nos iniciábamos en la lectura de los libros apropiados aquellos que teníamos la fortuna de acceder a ellos. Deslumbrado por el mundo que rodeaba a los protagonistas de la historia, el perro y su primer dueño, Nutria Gris, en las tierras vírgenes de Alaska de principios del S.XIX, me hice enseguida con otra novela del mismo autor: “La llamada de lo salvaje”. Lo que más me impresionó de esos libros fue, además del exótico y desconocido mundo en que se desenvolvían buscadores de oro, tramperos, nieves y aludes, vida extremadamente dura, etc., el papel que los perros desempeñaban en aquell...