SEÑOR PRESIDENTE (XII) No maree la perdiz
Señor Presidente: Ha llegado a mis oídos, por vías que entenderá no divulgue, el mucho aprecio que manifiesta por estos escritos de mi blog, así como el interés con que los sigue, y aún utiliza, en la difícil toma de decisiones a que se ve abocado día sí y día también. Ello me anima a reanudar esta práctica que tenía abandonada desde hace semanas, haciéndole generosa merced de mí caché por el bien del pueblo. Considérese exonerado, de la obligación de proponernos más códigos éticos ni pactos anticorrupción. A estas alturas de la película, lo que necesitamos el común de los administrados son obras y no entelequias para seguir mareando -no sé si magreando, de paso- a la pobre perdiz. Sean honradas sus señorías, vigilen y denuncien a los que no lo sean y están a su lado; no es tan difícil, si hay estética en la ética. Déjense de zarandajas y de tomarnos el pelo con medidas futuras y comisiones mixtas. Háganos la merced de apantallar por una temporada a la Sra. Co...