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martes, 28 de febrero de 2023

Y VINO YOLANDA

 Maria "la tutuvia” mascujeaba sin ganas su catalana en un silencio reconcentrado sobre el periódico local. Los miembros del Hogar del Pensionista que la conocemos de años, sabíamos que algo le andaba carcomiendo por dentro porque María es persona locuaz y aún me atrevería a calificarla de dicharachera.

El Cacaseno, menos prudente o más arrojado fue el primero en atreverse mientras los demás hacíamos la vista gorda buscando imaginarios grumillos en el café con leche.

—¿Que te traes, María? Parece que te veo algo aflegía.

—Tengo un regomello que me roe las tripas. Ayer estuve en lo de Yolanda y saqué dos conclusiones, una buena y otra mala. La buena, que estaba el patio de la universidad a reventar. La mala, que no veo próxima la unión de la izquierda.

—Pos lo de toda la vida —aprovecha Pedro de la Cirila– cuatro en un taxi y sin ponerse de acuerdo pa donde van.

—No digas tonterías, Juan, hay una izquierda potente aunque por ahora esté fragmentada. Tuve la suerte de encontrarme con el profesor Campillo Meseguer y la breve charla que sostuvimos me reavivó la esperanza.

—Cuenta, cuenta —se interesa Fernández.

—Pues en cuatro pinceladas me dio un repaso de los males que aquejan a la región desde la época “valcarcista” hasta nuestros días. Su conclusión es que el PP no tiene mas proyecto de región que mantenerse en el macho a costa de lo que sea. Si hay que comprar tránsfugas para tener mayoría, se compran.

—¡Pos algo tendrá el agua cuando la bendicen! Cuando llevan tantos años gobernando, por algo será —salta Juan de la Cirila.

—Lo que tiene el agua es que no hay suficiente y en el futuro va a haber menos. La tontá aquella de “agua para todos” se convirtió en “agua para unos pocos” y el planeta nos está avisando de que en el futuro escaseará aún más. Si no tenemos suficiente con un trasvase cada vez más mermado, ¿Qué sentido tiene que se instalen nuevos regadíos? Es de locos.

—Entonces, ¿Qué hay que hacer según tú?

—Según yo, no, según los expertos y las lecciones que el planeta nos está dando cada día. Lo primero tomar conciencia del problema que se nos viene encima, a nosotros y a nuestros hijos y a nuestros nietos, si es que no acaba antes con todos el chalao ruso. Y lo segundo, trabajar en la búsqueda de soluciones propiciadas por expertos sin que estén contaminadas por la puñetera política: desaladoras alimentadas por energía solar o lo que nos recomienden. Aquí os dejo un artículo de Antonio al respecto de lo que hablamos, que me ha aclarado muchas cosas:

https://latalaya.org/index.php/entrevistas/item/8416-la-entrevista-del-tuareg-en-latalayaorg-conversaciones-con-la-regi%C3%B3n-01-antonio-campillo-

El tío Juan de la Cirila no se resigna a dejar de meter baza con su argumento estrella de hoy: el asunto Tamames.

—¿Y qué me dices, ¿María, de la fidelidad de tus figuras estrella? Hablo del Sánchez Drago, del Vestringe, del Leguina y del Tamames, entre otros, especialistas en cambiar de chaqueta según el color que convenga en cada momento.

—No seas cruel, Juan, comprendo perfectamente al señor Tamames. A nuestra edad el cerebro emprende rumbos erráticos con notoria facilidad. Cierto que no tiene perdón que se le haya ido la pinza en una dirección repugnante, pero me parece más repugnante aún que haya quien se aproveche de esa debilidad senil. Y dejemos la cosa aquí que ya es bastante triste. Vamos a sumergirnos con alegría en la estupenda temporada que nos aguarda: inauguraciones, visitas de los líderes políticos a lugares ignorados hasta ese momento, promesas por doquier, baños de multitudes de adeptos bien nutridos y fotografías con mamás arrobadas y niños moqueantes. Las elecciones se avecinan y los políticos se lanzan al ruedo defendiendo con uñas y dientes sus habichuelas para el próximo periodo.

—María, parece que hayas desayunado vitriolo. Siempre hay esperanza, Feijoo va a dar la batalla y a lo mejor es tiempo de un cambio de ciclo.

—No digas tontás, Juan. A tu señorito le han dado el abrazo del oso. Lo han sacado de su tierra natal, donde lo tenía todo atado y bien atado navegando con sus amistades peligrosas reconvertidas en gentes de bien, y lo han metido en un carajal del que, o mucho me equivoco o va a salir escaldado.

—Las urnas lo dirán.

—Y acataremos lo que digan, pero nos queda la esperanza de que la izquierda gane y siga implementado las políticas sociales y estabilizando la economía, que es lo que le interesa al país. Me voy que tengo que recoger a mis nietos del taller de disfraces, otro día hablamos de las pensiones.

—Sea —cierra Fernández.

 


 

martes, 8 de febrero de 2022

LEYES Y REFORMAS

A pesar de que hacia el mediodía disfrutamos de una temperatura primaveral, los fríos mañaneros y nuestra provecta edad nos han obligado a buscar refugio en una de las muchas carpas que han invadido los aledaños de la plaza. Cierto es que con un considerable abuso se han extendido hasta casi impedir el paso de peatones y carritos. No quiero pensar en el caso de una ambulancia o cualquier otro vehículo de uso público. Sin embargo, para la gente que se acoge a su cobijo, ha sido una medida acertada que les permite la relajada tertulia y el paso de las horas ociosas a una confortable temperatura. Vaya lo uno por lo otro. Como en los toros, hay diversidad de opiniones, lo cual —dicen los que de esto creen saber—, es elemento imprescindible para una sana convivencia. 

Hoy tenemos la suerte de contar con la presencia de Maruja “la Tutuvía” que venía de dejar al nieto en el colegio.

Acogidos, pues bajo el confortable tenderete, Juan de la Cirila le entró al Cacaseno.

—Estarás contento, ¿no? Ya tienes tu reforma laboral aprobada.

—No empecemos, tío Juan, la reforma no es mía, es un bien para todas las personas trabajadoras de este país que ven recuperados muchos de sus derechos perdidos en la última reforma que, por cierto hicieron los tuyos a golpe de decreto sin contar más que con ellos mismos.

—Pero no me negarás que la habéis sacado de chiripa.

—No te lo niego porque es verdad, tío Juan. Y bastante tristeza me causa tener que reconocer el papel de algunos partidos de izquierda que han votado en contra por razones políticas que no se me alcanzan, mezclando la velocidad con el tocino con gran perjuicio para la clase trabajadora. Y tiene guasa lo del votador ignorante del PP.

—De no ser por ese error informático, no salía la ley.

—Informático, ja. Más bien ignorantico, y no me digas que los dos trásfugas se equivocaron también.

—Todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión, Cacaseno.

—Eso es no tener vergüenza. Se llama venderse, en términos llanos.

—Tengamos la fiesta en paz —tercia Maruja— bien está lo que bien acaba. Lo que es menester es que esto les sirva de lección a los políticos y cuando negocien sobre algo lo hagan sobre esos elementos concretos y no metiendo por medio los intereses políticos como ha pasado con esta ley. Esa es la postura que defiende mi Yolanda, que si hubiera muchos y muchas como ella, otro gallo nos cantara.

—En eso parece que anda la gallega, a ver si un grupo de mujeres con sentido común enderezan esto, porque si no, entre macrogranjas, cherras y remolachas no hacemos más que marear la perdiz y poner palos en la rueda, que bastante tiene ya con lo que tiene para seguir girando.

—No me piches, Cacaseno. El líder de mi partido hace muy bien su papel de oposición, lo que pasa es que toda la izquierda le tiene manía.

—Lo que hace el líder de tu partido es oponerse a todo por sistema, porque no tiene nada que ofrecer a cambio y encima está cagado —con perdón— porque le está comiendo el terreno por la derecha el del caballo andaluz y por el centro no tiene donde apoyarse.

—Entre unos y otros está mi Yolanda y su grupo. Así empezó Podemos y mira cómo ha cambiado el panorama político desde que empezaron con aquel movimiento que entonces ni siquiera era partido, ¿no te parece, Fernández?

—Pues no sé si ese será el futuro deseable, Maruja, pero es preciso que algo suceda, porque esta situación de deterioro solo trae que el desafecto político entre la población crezca y el país se empobrezca en lo que a relaciones sociales se refiere. Necesitamos una regeneración política y, sobre todo una derecha razonable y colaboradora que se aleje del extremismo irracional que le ha salido a la diestra mano.

—Que el señor te escuche, Fernández.

—Con que escuchara algún político me conformaría, Maruja.

 

*

 

 

 

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