NACIONALISMOS-REGIONALISMOS (I)
Mi amigo Fernández acaba de regresar de Cataluña donde tiene unos parientes emigrados en aquellos años que la España del sur se convirtió en exportadora de mano de obra sin cualificar. Sus primos de segunda generación son ya más catalanes que los originarios, pero los viejos aun añoran la huerta que dejaron, sublimada en la memoria por el tiempo y la distancia, y el olor de los limones que reviven cuando Fernández les lleva una capacica. - Aquello es otro mundo –me decía- parece que estés en el extranjero: la gente habla otro idioma y la policía viste de otra manera: en vez de guardias les llaman mozos; y los letreros de las tiendas tienen que estar obligatoriamente en catalán, si no, multan a los propietarios. Un carajal, que ya no se sabe si estás en España o no. Menos mal que la gente es amable y en ningún sitio tienes dificultades porque te expreses en castellano. Procuramos quitarle hierro al asunto en el Mesón de José Luis a base de unas cañas con ...