APUNTES DE BRUSELAS
Hacía calor a finales de marzo, tanto como en pleno verano cuando la hierba vira al amarillo y los pantanos se quedan sin agua, la tierra se resquebraja como una piel fina y ajada, y los animales huyen hacia el norte en busca de salvación. Llevábamos cuatro meses sin que cayera una gota y los políticos amenazaban con restricciones a pesar de que se avecinaban elecciones y la prudencia aconseja no alarmar a la población. Renacía la pugna desaladoras-trasvase. Los unos pedían más agua del Tajo ignorando que el problema era global, que si cada vez hay menos agua el fenómeno nos afecta a todos por igual, a los de la cabecera y a los de la desembocadura. No es que las desaladoras sean una buena solución, es que hay que convertirlas en buena solución porque no hay otra. Todo estaba en almoneda y las promesas insensatas en que se habían convertido las campañas hacían su aparición. Las obras a medio realizar se daban por concluidas para la inauguración apresurada y se ...