FANATISMOS
Estamos en tiempos de procesiones y besapieses. Los periódicos vienen repletos de noticias sacras que dan un respiro después del aluvión de inauguraciones oportunistas, a la espera de la sangrienta campaña electoral que se nos viene encima. El Cacaseno, ateo practicante de toda la vida, ha estado esta mañana a punto de atragantarse con la tostada cuando ojeaba el periódico. —Parece mentira, en los tiempos que estamos y todavía con estos oscurantismos medievales. Mira, mira, tú que dices que no sois idolatras –dirigiéndose al Juan de la Cirila- no sé cuantos miles de personas haciendo cola para besarle los pies a una estatua. —No seas burro, Cacaseno, ni faltes al respeto a los demás, que a ti nadie te lo falta. Para los creyentes, eso no es una estatua, es la representación del Hijo de Dios, que dio su sangre por la redención de todos los humanos, incluido tú. —Pues por mí, se podía haber ahorrado el trabajo. —No blasfemes, so acémila. —Tengamos la fiesta en paz –tercia M...