LEYES Y REFORMAS
A pesar de que hacia el mediodía disfrutamos de una temperatura primaveral, los fríos mañaneros y nuestra provecta edad nos han obligado a buscar refugio en una de las muchas carpas que han invadido los aledaños de la plaza. Cierto es que con un considerable abuso se han extendido hasta casi impedir el paso de peatones y carritos. No quiero pensar en el caso de una ambulancia o cualquier otro vehículo de uso público. Sin embargo, para la gente que se acoge a su cobijo, ha sido una medida acertada que les permite la relajada tertulia y el paso de las horas ociosas a una confortable temperatura. Vaya lo uno por lo otro. Como en los toros, hay diversidad de opiniones, lo cual —dicen los que de esto creen saber—, es elemento imprescindible para una sana convivencia. Hoy tenemos la suerte de contar con la presencia de Maruja “la Tutuvía” que venía de dejar al nieto en el colegio. Acogidos, pues bajo el confortable tenderete, Juan de la Cirila le entró al Cacaseno. —Estarás content...