CEREZAS Y LIBROS (IV)
Las carretas infamantes En el número anterior, habíamos considerando el vil papel que las carretas jugaron en la edad media y recordado como los condenados a la hoguera en los autos de fe, el último de los cuales se celebró en nuestro país (para nuestra vergüenza histórica, mediado el reinado de Felipe II, en Valladolid), eran conducidos en ellas hasta el lugar del suplicio, enfundados en “sambenitos”, entre los insultos y denuestos de sus, hasta ese día, conciudadanos. Empezamos este recorrido por las lecturas que se entrecruzan, con un artículo de periódico que nos condujo al estudio de la estupidez humana, señalada ya por los Santos Padres y regulada, después de sus amplios experimentos, por el profesor Cipolla. Hemos conocido el barco/carreta de los necios/muertos de Sebastián Brant y estamos a punto de llegar al final de la aventura, con un libro que, parafraseando a su propio autor podemos considerar “el mas grande que han visto los siglos pasados, los presentes ni espe...