OTRA HISTORIA DE NAVIDAD
AÑO DE MATANZAS La matanza había estado superior: a las ocho de la mañana llegó un camioncillo con el cochino, un lustroso ejemplar de la prestigiosa ganadería de Pepito el Rate, seleccionado con esmero para agasajar a sus amigos. No llegué a enterarme de lo que pesaba porque le echaron el cálculo en arrobas, pero seguro que más de ciento cincuenta kilos. Sin quitarle el morral, fue elevado en volandas por los más atrevidos hasta la mesa sacrificial, mientras pataleaba y gruñía, con riesgo manifiesto de aporrear a cualquiera. El hábil Tino, que lo esperaba “degollaor” en mano le propinó una certera y profunda cuchillada en el lugar exacto para partirle el corazón. La sangre brotó espesa y roja salpicándolo todo, cayendo en un chorro espasmódico dentro del lebrillo que una mujer de arremangados brazos removía sin cesar para que no se cuajara. El soplete de butano y los rascadores hicieron su faena dejando al bicho sin un pelo, luego las piedras pómez se encargaron de dejar el ...