MAESTROS
Para los Cos, que saben de qué hablo, y en recuerdo de los muchos buenos maestros que he tenido, entre los que se distinguió D. José Cos Beamud. A los otros, hace tiempo que los he olvidado. El buen maestro destila, como los cielos derraman agua cuando llega su momento, el conocimiento que hace florecer la tierra humana sobre la que se vierte. Pero no todas las tierras son iguales, de forma que el agua de la sabiduría, con ser la misma, en aquellos sobre los que se derrama no obra de igual forma. Hay hermosas tierras negras de ansiosa turba, capaces de acunar, con seno exuberante, el grano hasta que en el cálido lecho lo haga fructificar convirtiéndose en árbol sobre el que vengan a posarse las aves del cielo . Hay tierra estéril sobre la que el grano languidece dando escuálidos retoños amarillentos y miserables de madurez improbable. Otra es la arena del desierto. Condenada a perpetua aridez de tonos amarillos, recibe unas gotas cada mucho tiempo, pero entonces ¡que f...