DIOSES Y ESTATUAS
Ha vuelto Fernández de un viaje a Egipto patrocinado por alguna de esas organizaciones que se dedican a difundir la cultura entre las poblaciones llamadas de forma eufemística “tercera edad” o “mayores”, como si nos diera vergüenza reconocer que hemos llegado a lo que toda la vida ha sido la vejez, la digna, merecida e inevitable vejez. Es una recomendable práctica no confundir el culo con las temporas. Venía el hombre impresionado por la cantidad de monumentos que todavía se tienen en pie, a pesar de la desidia de los egipcios, debida más a la falta de recursos y a desdichados regímenes políticos que a su voluntad. Le había asombrado la rica vida cultural que debió florecer a lo largo de los más de 3.000 años que duró la historia del país desde que se fundaron los primeros nomos hasta que Alejandro Magno lo invadiera en 332 a.C. Ptolomeo Soter, uno de los generales que se repartieron el imperio a su muerte, se hizo reconocer como faraón en 305 a.C., imponiendo el panteón grieg...