LOS DOS JAIMES
Dedicado a Blas Rubio, amante de la naturaleza y de las leyendas. Hoy es corriente que los niños tengan siete u ocho abuelos vivos y hasta algún bisabuelo, merced a los divorcios y posteriores ensamblajes que se han hecho habituales, pero todos recordareis los tiempos en que era raro encontrar un niño que hubiera conoció a los cuatro que entonces eran lo normal. Los estragos de la guerra, la precariedad de los medios de vida y otros factores hacían que las tres generaciones coexistieran durante poco tiempo. Yo solo conocí a un abuelo, de los de boina, esparteñas y caldo de gallina apagado en la comisura de los labios. Mi abuelo sabía mucho de la vida, más que cualquier otra persona que yo hubiera conocido, incluido mi padre. Sabía de la tierra y del cielo, de las plantas y las nubes, de cuándo había que sembrar y cuándo iba a llover. Y sabía también de historia. A veces me contaba de un personaje, mitad bandido de trabuco, mitad bienhechor de limosna llamado Jaime el Barbu...