TOMATINAS Y MOROS
Respeto las fiestas populares, pero no soy asiduo. A algunas, por compromiso, acudo de peor o mejor grado, otras las evito tan discretamente como puedo. Algo parecido me sucede con los festejos folklorico-religiosos, romerías y similares, que procuro soslayar sin desairar a nadie. Una de las primeras fotografías de mi infancia (en la que estas no eran frecuentes) me refleja, disfrazado ad hoc , subido a una carreta de bueyes en el “Bando de la Huerta”, que entonces era una cosa discreta y familiar. Para más detalles, la foto es de D. Miguel Herrero, excelente fotógrafo, mejor persona, y amigo de la familia. Guardo un entrañable recuerdo de aquellas fiestas de mi infancia y de la ciudad recoleta y provinciana que Murcia fue. Hace poco, me invitaron a una fiesta, cuyo atractivo consistía en verter, para diversión de autóctonos y extraños, no sé cuantos miles de kilos de tomates con los que unos y otros se embadurnan hasta quedar hechos un ecce homo . Seguro que la diversión es co...