ORGULLO GAY
No hace tantos años que los maricones corrientes ascendieron al estatus de gay (palabro que, curiosamente, teniendo el mismo significado, no se considera peyorativo); denominación que nos llegó de otras tierras más avanzadas en la gestión de las libertades sociales. Durante toda mi etapa de formación, y hasta bastantes años más tarde, toda la información que recibí sobre la homosexualidad, que me llegaba de una forma vergonzante, a menudo soto voce, y siempre con ribetes de menosprecio y rechazo, era que se trataba de una especie de enfermedad o malformación que afectaba a unos seres extraños, perversos y desde luego absolutamente rechazables por la población “normal”. A menudo esa “malformación” se intentaba curar a palos, muchas veces en las propias familias donde aparecía, con frecuencia por padres que eran “muy machos”. Mujereta , era un insulto de menor cuantía con el que se designaba entre los grupos juveniles a los que mostraban una especial sensibilidad feminoide o se ma...