SANTOMERA FIN DE FIESTAS
Acabaron las fiestas que nos han tenido algo desasosegados, entre truenos y músicas estridentes, a los de la tercera edad (por alejarnos del avergonzado pero no menos real título de ‘viejos’). No somos tan aficionados a esas barahúndas como los menos añejos. Item más que nuestras “mascotas” (perros, gatos y similares), han padecido los truenos como es de rigor en estas ocasiones. Los hemos sufrido, sin embargo, con paciencia benedictina, conscientes de que no suele llover a gusto de todos (este año a gusto de nadie) y de que todos debemos ceder por el bien de la convivencia. La tertulia se reanuda tímidamente. Estamos afectados por el disparate catalán, que cada uno contempla desde su particular óptica. Los que tienen vínculos cercanos con aquella tierra (que son mayoría), con una pata del corazón en cada sitio, otros abogan por la aplicación de la legalidad y sus artículos correspondientes; de todo hay en la viña del Señor. Fernández, conciliador, procura quitarle hierro al asun...