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Mostrando entradas de junio, 2012

SEÑOR PRESIDENTE (IV)

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Señor presidente: en la línea de nuestra habitual correspondencia, le transmito algunas de las inquietudes de mis contertulios del Hogar del Pensionista, en la confianza de que, como todas mis anteriores, ésta ha de servir para su mejor conocimiento de lo que se cuece entre el pueblo llano, lo que sin duda redundará en mayores éxitos (si cabe) de su feliz gobernación. Sostiene Paco el Cacaseno que lo del Presidente del Consejo General del Poder Judicial es una sinvergonzonería. -      Ese tío es un fresco sinvergüenza, os lo digo yo. Fernández, contemporizador, intenta apaciguar -     Presunto, Paco, presunto. -    Ni presunto ni leches, un fresco que se ha estado inflando a mariscos con “su amiguito” a costa de los recortes, durante meses. Juan de la Cirila, respetuoso con las instituciones y algo meapilas según las malas lenguas del rojerío, interviene -         No te amontones, Cacaseno, ...

LA DJEMAA FNA (II)

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Cuando los almorávides, que subían del desierto mauritano imponiendo el islam ortodoxo a sangre y fuego llegaron a las faldas del Atlas, quedaron maravillados ante el verdor de los valles regados por los deshielos de las nieves perpetuas. Yusuf Ibn Tasufin, el lamtuna que años después llegaría en ayuda de los reyes de Taifas hasta nuestras tierras de Aledo, decidió sedentarizar a su pueblo y fundó la ciudad de Marraquech, una vez que le hubo soplado la dama y el imperio a su primo y jefe Abu Bakr. En su amada ciudad reposa para siempre desde su muerte en el año 1106. Su primo, ante los hechos consumados, adoptó la más inteligente de las posturas posibles: sacudió la cabeza, miró hacia otro lado y se volvió al sur para seguir predicando, espada en mano, la verdadera doctrina. Marraquech fue, desde entonces la rotula comercial del desierto en cuya gran plaza, la Djemaa Fna , se realizaban todas las transacciones entre norte y sur. Muchos siglos después, continúa igual de esplendor...

LA DJEMAA FNA (I)

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Los disparates y corruptelas de toda índole que nos afligen por doquier, la prima de riesgo, los rescates con que hipotecamos a nuestros nietos, y los variados e incomprensibles dictámenes de la justicia que exonera chorizos e inhabilita jueces, impulsan a un temporal éxodo que decidimos llevar hasta Marraquech, la ciudad que dio nombre a Marruecos, fundada por Yusuf Ibn Tasufin el almorávide, hacia el año 1070. Concebida como punto de encuentro para las caravanas que desde el África negra subían cargadas de marfil, oro y esclavos para intercambiar con las gentes del norte, se caracterizó desde el principio por su condición de ciudad santa (que los reformadores almohades se encargarían de potenciar con monumentos y palacios, entre los que destaca la Kutubia, gemela de la Giralda de Sevilla), y por su enorme plaza, lugar de confluencia de gentes y culturas diferentes: La Djemaa Fna . El bullicio en la plaza es permanente, reviste formas diferentes según la hora del día en qu...

CREENCIA Y EUTANASIA

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A Micol. Un amigo médico me da noticia del triste final de una de sus pacientes. Afectada de una enfermedad terminal y sin encontrar la ayuda necesaria para acabar con un sufrimiento que no se sentía capaz de resistir por más tiempo, le puso fin arrojándose por una ventana. Me ha recordado este asunto el artículo, que sobre el mismo tema, publiqué en una revista en marzo de 2008. Como podrá apreciar el sufrido lector, las cosas han cambiado poco desde entonces. * El caso de Eluana, la muchacha italiana desconectada por fin de los aparatos que la habían mantenido en una pseudo-vida durante 17 años, ha vuelto a desencadenar la polémica sobre un tema de tanta sensibilidad e importancia como para mantener radicalmente dividida a la sociedad de muchos países. Me recuerda este, el caso de Ramón Sampedro, un gallego tetrapléjico atado durante muchos años a una cama, defensor a ultranza de la eutanasia, a la que por fin pudo acceder de forma un tanto rocambolesca, con la ayuda de...