EL APAGÓN
—Menos mal que fueron doce horas, si el asunto se hubiera prolongado unos cuantos días, allí habría sido el llanto y crujir de dientes, la sociedad a la debacle . Cosas como estas nos deberían hacer reflexionar acerca de nuestro papel de malos huéspedes en el planeta que nos da acogida y en lo frágiles que son las estructuras que hemos construido creyendo que eran sólidas. Nos quedamos sin luz unas horas y se nos hunde el mundo. —Valgamelseñor, Fernández, el apagón te ha vuelto sentencioso. —No, tío Juan, es que últimamente me da por observar el mundo a mi alrededor y poco de lo que veo me gusta: los dignatarios de los países hegemónicos comportándose como críos mal educados que se disputan las canicas con grave peligro para los demás; la humanidad esquilmando un planeta cada vez más contaminado; los jóvenes desanimados, pasotas y con frecuencia violentos. —No te vayas por los cerros de Úbeda, Fernández, lo que es necesario es que el presidente de explicaciones de por qué ha pasa...