MOROS Y CRISTIANOS (III). El Cid cabalga.
Corría el año 1081 cuando el Cid salió al destierro. El mapa de España estaba tan liado que no había muchas posibilidades de escoger patrón fuera de la Egida de Alfonso. Aun no había oficinas de empleo y el asunto, para un parado de su categoría se presentaba chungo. Parece que se dirigió a los hermanos Ramón Berenguer II y Berenguer Ramón II pero aquellos tenían la plantilla completa. Rodrigo entonces, volvió la mirada a los reinos de Taifas. Encontró trabajo en Zaragoza donde el rey al-Mutamán lo envió a luchar contra su hermano Mundir que gobernaba Lérida y se habia aliado con Berenguer Ramón II, conde de Barcelona y con el rey de Aragón, Sancho Ramírez. El Cid repartió estopa sin distinción de clase ni religión y que en la batalla de Almenar acabó tomando prisionero –ironías de la vida- al mismo que no lo había querido entre los suyos, Ramón Berenguer II. Las cabalgadas, escaramuzas y batallas del Cid en esa época fueron numerosas y llenas de éxito, acrecentándose su fama y ...