SE ARMÓ EL BELÉN
Menos mal que “El mínimo y dulce Francisco de Asís” como lo llamo Rubén Darío [1] hace ya tiempo que no se encuentra entre nosotros porque si no, a pesar de su dulce y poco combativo carácter, hubiera cogido un cabreo de padre y muy señor mío con la noticia que más abajo les daré. Al humilde inventor de los franciscanos y de su hermoso motivo “ora et labora” (recogido de la regla de S. Benito), fue al primero que se le ocurrió organizar una representación para celebrar el nacimiento de Cristo en la nochebuena del año 1223 en una cueva próxima a la ermita de Greccio, en Italia. El fundador de los franciscanos pensó, en aquella ocasión, que no habría mejor compañía para el recién nacido que los animales propios del lugar donde la tradición y los evangelios (canónicos y apócrifos) situaban el nacimiento: un establo. Así es que organizó el belén incluyendo, a modo de representantes oficiales del bestiario que tanto amaba, a una mula (o mulo, que en esto los cronicones no se muestran d...