FLORILEGIO DE TONTOS
EL MAESTRO Habita Lobsan Prajna en uno de los templos del gran monasterio de Samye en el Tíbet. Allí recibí de él en tiempos ya lejanos las enseñanzas que habían de cambiar para siempre muchos de mis conceptos sobre las cosas y los hombres. No se conocen, en el monasterio poblado de azafranadas túnicas y hombres silenciosos, las delicias del What Shap, los avances de internet, los diseños de la manzana mordisqueada ni la promiscuidad del Face o del Twiter. Sin embargo, nuestra comunicación, a lo largo de estos años, ha sido fluida. Con frecuencia el maestro me visita durante sus experiencias astrales extracorpóreas y cuando se siente demasiado fatigado para ello –ya va teniendo sus años- o agotado por sus intensos estados de meditación y prolongados ayunos, me envía aladas mensajeras con sus consejos y enseñanzas. Fruto de ellas es este tratado que, probablemente inspirado en el del profesor Cipolla sobre la estupidez humana [1] que le hice conocer, me ha ido enviando en continu...