ROUCO Y LA FAMILIA
Mi familia no es cristiana, ni mi marido ni yo somos creyentes. Él, más valiente o menos perezoso, ha optado por el trámite de la apostasía, yo lo tengo pendiente, lo haré un día de estos, no me gusta que me manipulen ni me incluyan en censos trucados. No hemos bautizado al hijo que adoptamos, pero le enseñamos la Historia en general y la de las religiones en particular. Le animamos a que tome, en el aspecto religioso, la decisión que le parezca más oportuna cuando llegue el momento. Las opciones son múltiples, por suerte: judío, cristiano, moro, budista, hindú, etc., o ninguna de ellas, como sus dos padres. Dice, el Sr. Rouco, heredero de las tácticas inquisitoriales del converso Torquemada, que solo hay una familia: la que su religión propugna, con exclusión de cualquier otra. Y quiero decirle que está por completo equivocado, que ya no vive en los tiempos en que su cofradía era parte del poder y se permitía dictar las normas morales; que hoy pertenece a un país moderno y a...