EL VIEJO AZUL
Nota preliminar: la hermosa fotografía del “viejo azul” de Cabopa fue la inspiradora de este relato. Así, cualquiera. Se avizoran como manchas blanquecinas acunadas por un mar de movimientos suaves. La brisa marina, que arrastra el perfume acre de las montañas blancas, los envuelve en una neblina de sales. Diríase una bandada de gaviotas con el buche ahíto que flotan reposando tras la abundosa cacera. A medida que me acerco, van cobrando forma y se hacen más grandes los huecos entre ellos. Ahora se percibe que están alineados con rígida disciplina, borneando alrededor de las estachas que los ligan a 'muertos' invisibles. A su voz de mando, la suave brisa mañanera los ha colocado en la misma dirección y si el viento rola, ellos obedientes, cambian de posición al unísono. Cabecean queriendo hundir las proas afiladas en el agua apenas rizada, buscando el rico alimento de algas que verdea en el fondo, como si de una pacifica manada de ovejas se tratara. Casi todos están p...