JULIO Y SU SEÑORA, CON CIFUENTES AL FONDO
Cayo Suetonio Tranquilo (70-126) fue un gran escritor romano al que pirraban las noticias de alcoba. Se tomó la molestia de investigar la vida y milagros de ‘Los doce césares’ (desde Julio a Domiciano) para dejar a la posteridad un interesante libro, hasta hoy lectura obligada en las facultades de historia. Una de las muchas historias que relata se refiere a Pompeya, esposa de Cesar, de la que se sospecha que el taimado Julio quería deshacerse de forma que no ofendiera a las leyes ni a la sociedad. Para ello, aprovechó que en unas fiestas sólo para mujeres (ya entonces un incipiente feminismo –al menos entre las clases altas- comenzaba a manifestarse), llamadas de la Bona Dea , se había colado un enamorado de Pompeya, llamado Clodio. Enterado Cesar de la profanación festera y haciendo aparecer a su esposa como cómplice del hecho (al parecer sin serlo), aprovechó la ocasión para repudiarla basándose en el evanescente principio de que ‘la mujer del Cesar no solo debe ser hones...