DE VISITA EN MACAEL
A mi familia de allí. En Macael se nota el viruji de forma notable. El airecillo de la sierra, fino como una cuchilla, aprieta las carnes, afila las narices y cura de forma inigualable los magníficos embutidos que allí se producen. Sin embargo es, en su arquitectura, un pueblo feo entre los feos. En eso no parece andaluz, pero es que Almería es la menos andaluza de las provincias del sur. Nada que ver con esos pueblecitos blancos de la baja Andalucía, con geranios de un rojo reventón plantados en botes de aceitunas que alegran la vista con su modesta y limpia decoración bordeada en tonos de azulete. Aquí, la abundancia de mármol, principal fuente de riqueza de la zona, inunda plazas, calles y casas. El efecto es demoledor porque la blancura de la piedra empleada en demasía, hace que el pueblo se convierta en un mausoleo frio y desangelado. Las aceras son de mármol, y las plazas de mármol, las balaustradas de mármol y los bancos de mármol. Uno mira con avidez a su alrededor busc...