SOBRE UN LUGAR
Cuando llegué no me pareció muy diferente de tantos otros que había conocido, pero pronto comencé a apreciar sus peculiaridades. Había una pátina de vetustez que lo impregnaba todo. Faltaban los porches antañones y la Regenta, pero estaban el cura, el alcalde, el boticario y casi todo el resto de personajes. No es que el tiempo pareciera detenido como en Macondo, pero sí que sus habitantes mantenían gustosos usos y costumbres que parecían de otros tiempos. La media de edad no era diferente de otras localidades del entorno y sin embargo un aire de antigua tradición parecía envolver a sus habitantes. Según contaban los viejos del lugar, el pueblo era antiguo, pero no tanto como para remontarse a épocas arcaicas. Algunos jóvenes profesores se empeñaban en la búsqueda de restos arqueológicos en los cerros adyacentes. Habían logrado remontar los orígenes de la población unos a cuantos siglos, hasta época argarica en una meritoria y esforzada labor. La ...