MÁS RICOS, MAS POBRES
Avanzan los países del primer mundo por la senda de la prosperidad, mejores formas de vida, facilidades para acceder a la enseñanza, menos esfuerzo para conseguir lo que antes era inalcanzable… Pero el progreso nos ha revelado el caballo de Troya que camuflaba en su interior: la corrupción que ataca a los ambiciosos con desprecio absoluto de sus semejantes. Los ambiciosos son los que se encaraman al poder mientras los ciudadanos de a pie se resisten a pensar que lo hacen por intereses espurios de los que ellos mismos se sienten lejanos. Es un error que, con frecuencia, cometen las personas honradas. Y sucede lo que sucede cuando se confía a la zorra el cuidado de las gallinas: que hace un estropicio en el gallinero. Pasados unos cuantos años, las privatizaciones, los recortes en educación, en sanidad, en investigación, en pensiones y en todo lo que suene a derechos sociales, ha hecho su faena: la sociedad se ha empobrecido, pero los ricos son más ricos y los bancos, una vez re...