NUESTROS BRAVOS GOBERNANTES
El generalito apolítico murió en la paz del Señor hace ya años y el inocente pueblo, salvado de la masonería los judíos y el comunismo que lo había aplaudido con devoción durante los últimos cuarenta años, giró la cara esperanzado hacia los nuevos líderes. Provenían de diferentes tendencias, pero se pusieron de acuerdo para enmendar todos los yerros sociales propiciados por aquella dictadura que, sorprendentemente, resultó que nadie había querido y mucho menos jaleado nunca. Toda la nación –con pocas excepciones- se había pasado aquellos años corriendo ante “los grises”. Los padres de la Patria resucitaron el espíritu de la Carta Magna, olvidado desde 1912 y nos dispusimos a vivir con alegría renovada la Democracia. Adiós a la injusticia, adiós a la corrupción y al amiguismo, bienvenida la separación de poderes, viva el pueblo soberano. Otros cuarenta años después resulta que estos mismos personajes y sus partidarios se han visto inmersos en escándalos de corrupción multimillon...