LA PELOTA EN EL TEJADO
—Lombrices, tiene que tener lombrices, murmuraba entre dientes el Cacaseno. —¿Con quién la llevas ahora? Tomate el carajillo y no cojas pesambre tan de mañana. —Esa mujer, que hasta se le descompone el gesto cuando habla, parece que está cabreá con el mundo en general y con Sánchez en particular. Lombrices, tiene que tener lombrices, seguro, María. —¿Pero de quien hablas, hombre de Dios? —Coñe, de quien va a ser, ¡de la Gamarra! María “La Tutuvía”, que no es de descender a ataques personales se ríe a mandíbula batiente y guarda un prudente silencio mientras ataca su tostada. El tío Juan de la Cirila, que tiene poca correa, salta enseguida. —Pues anda que entre los tuyos no hay gente con resabios. Mira lo que han tardado los de Podemos en morder la mano que los alimenta. La Susana se ha metido la culebra en el seno, como dice la fábula, y ya le está mordiendo. Los podemitas van a morir, pero matando. —No te cebes, Juan, son discusiones dentro del mismo grupo, cosas...