¡VIVAN LAS CAENAS!
Hay ocasiones en que uno observa, con la perplejidad que se ha instalado en nuestras vidas desde hace tiempo, cómo personajes de la política que padecemos en la actualidad, luego de ser desenmascarados en fraudes y corruptelas, en pelotazos urbanísticos y chanchullos de diversa índole, después de ser detenidos y sometidos al imperio de la justicia, aun siguen recibiendo en publica y clamorosa manifestación, el cariño y el aprecio de un número considerable de sus conciudadanos, que los jalean y animan cuando salen airosos y con la cabeza alta de los juzgados donde han sido sometidos al tercer grado por los magistrados de turno, circunstancia que para cualquier persona normal sería bochornosa. Sin el menor rubor niegan la mayor y se remiten, como muestra fehaciente de su buen hacer, al manifiesto fervor de quienes los han elegido. Sospecho que, por dentro les será imposible contener las estentóreas carcajadas que ha de despertarles la masa estupidizada y masoquista sobre cuyos hombros...