¿A USTED LE GUSTA EL GOFIO? (II)
A veces, como todos sabéis, pasa con los recuerdos como con las cerezas de un cesto: sacando la primera surgen detrás de ella las demás, como si tuvieran miedo de quedar olvidadas... Volvamos a la ruta de Walata. Aquella noche pasada en el desierto, para mí interminable y para mis compañeros un simple contratiempo indigno de mayor referencia, quedó anotada en la memoria, entre otras cosas, por el afecto protector que mostraron conmigo, a quien nada debían y de quien poco podían esperar. Mientras el factótum encargado de los víveres amasaba las pelotillas que ya os he contado En la primera parte, el jefe de la expedición, sin duda para entretener mi desasosiego, dio en relatar, al amor del fueguecillo que nos alumbraba en la noche fría, historias de su juventud; pequeñas anécdotas de cuando la tribu de su padre nomadeaba por el ancho Tiris, persiguiendo las nubes bienhechoras que engordan los animales y alimentan a los hombres: Cuando cumplí los siete años, ya circuncidado, deje la ti...