LA ESPECIE PRIVILEGIADA
(Leyendo “Sapiens”) Nos consideramos la especie privilegiada para dominar nuestro entorno, el mundo. Nuestros abuelos salieron de la falla del Rif apenas hace unos miles de años. La oscilante evolución los había dotado con un elemento hasta ese momento desconocido: la cerebración creciente, la capacidad de pensar, hablar y valerse de sus manos para elaborar utensilios. La no especialización, que los haría diferentes de todos los animales existentes hasta el momento, fue uno de sus logros más espectaculares. La naturaleza está en armonía porque se mantiene sujeta a una ley inexorable: toda especie depreda a otras y a su vez es depredada, de forma que se mantenga el equilibrio poblacional. En la naturaleza no existen (o existen por poco tiempo) animales viejos o enfermos. Solo el hombre, cargado con su nuevo bagaje ético, era capaz de vulnerar esa regla, cuidar de los ancianos o débiles y enterrar a sus muertos, previendo —ansiando— un más allá que lo hiciera eterno. El problem...