Hay que darle la razón a Fernández cuando asegura que es el único céfiro capaz de avivar en la tertulia las mortecinas brasas de nuestras inquietudes culturales.
- Si no fuera por mí, no salíamos del dominó y los programas de entrepierna.
-No te pases, Fernández. Cualquiera diría que somos analfabetos.
-Poco falta, a juzgar por lo poco que os interesa nada que tenga que ver con el arte, la literatura o cualquier otra manifestación cultural de nuestra tierra, y no te digo de fuera.
-A ver que mosca te ha picado, que vienes tan encendido.
-Pues que acabo de enterarme de que Santiago Delgado ha ganado el premio internacional Ciudad de Caravaca con una novela llamada “El corazón de la cruz”.
- ¿Y ese quién es?
- Ves cómo eres un mendrugo, Cipriano, ese señor es uno de los que más ha trabajado sobre nuestro poeta doméstico, Julián Andugar Ruiz, que a todos os sonará.
- Pregúntale al tío Juanín, que era vecino suyo.
- Ya, pero ¿sabéis que era un gran poeta injustamente olvidado quizás por su condición de “rojo” o de homosexual, cosas ambas que nada tienen que ver con la calidad literaria de su obra, pero que en aquellos años de miseria intelectual bastaron para marginarlo? Aunque ignorado por “el gran público”, (en muchas enciclopedias aparece como oriundo de Valencia, quizás porque fue en sus últimos años, después de represaliado por el franquismo, diputado socialista por Alicante), es bien conocido entre las gentes cultas (que afortunadamente algunas hay en nuestra región). Santiago Delgado hizo sobre su obra una tesis doctoral cuyo original se guarda como oro en paño en la biblioteca municipal; Francisco Sánchez Bautista, otro gran poeta, dirigió una magnifica antología suya y los profesores Mª Josefa (QED) y Javier Diez de Revenga, que pasaron como docentes por este pueblo, le dedicaron magníficos estudios. José Mª Galiana musicó algunos de sus poemas, pero con eso y ponerle su nombre a un instituto de enseñanza secundaria y a una calle, se acabaron las muestras de reconocimiento. No se ha vuelto a oír hablar de él.
- Hombre, se le dedicó un soto a la orilla del río con un busto en su honor y un monolito cerca de su casa natal.
- Si, el soto (fuera del término municipal de Santomera) está lleno de basura, el busto ha desaparecido y el lugar se ha convertido en punto de gustoso refocile para parejas ardientes, quizás el único tributo vital y alegre que recibe su memoria. En cambio, las gentes de Caravaca, que sí saben explotar con gracia lo poco o lo mucho que tienen, acaban de fallar un premio literario internacional que ha ganado justamente Santiago Delgado, el único que ha estudiado la personalidad y la obra de Julián Andugar a fondo. Y nosotros dedicándonos a fiestas de moros y cristianos, carrozas, tours de tapas y cañas y mercadillos navideños de sabor medieval.
-No me dirás que eso no son también actividades culturales.
-Por supuesto que lo son, y muy importantes, sobre todo porque dan votos fáciles. Pero no solo de pan festero vive el pueblo, hay que echarle un poco de “chicha” cultural de vez en cuando, aunque solo sea para guardar las apariencias. Ninguna autoridad municipal de nuestro pueblo, ni de un signo ni de otro, han mostrado el menor interés en los últimos años por una figura de la categoría de Andugar para celebrar, con cualquier excusa plausible, unos actos culturales, mesas redondas, conferencias, exposiciones, estudios o lo que sea, como ha hecho Orihuela con Miguel Hernández, que bien, y merecidamente le han sacado el pringue. No andamos muy sobrados en este pueblo de figuras de esa categoría como para relegarlas al olvido.
-A lo mejor, cuando vengan mejores tiempos, se remedian cosas como esta.
-A lo mejor.
Este artículo fue publicado en la revista “La Calle” de Santomera en el número correspondiente al mes de Febrero 20012, pag. 29. Si alguien siente curiosidad, puede verlo en el enlace:
http://www.revistalacalle.com/pdf/La%20Calle%20108%20web.pdf
http://www.revistalacalle.com/pdf/La%20Calle%20108%20web.pdf

