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Mostrando entradas de abril, 2015

DEL PERIÓDICO

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Dejó el Cacaseno sobre la mesa este recorte: (el Cacaseno tiene la mala costumbre de recortar, a hurtadillas, los sueltos que le interesan de los periódicos en los bares). —Ahí lo tienes, Juan, mira lo que dice tu presidente: que no conviene apretarle en lo de las incompatibilidades a los diputados, no vaya a ser que se espanten,  pierdan el interés en apacentar a sus electores y se dediquen a menesteres más productivos. El Juan de la Cirila se amosca pronto con el Cacaseno. —No me piques el billete, Cacaseno, te tengo dicho que no es mi presidente. Una cosa es que yo sea de derechas, y otra cosa es que sea acérrimo votante del PP. Te diré, para que lo sepas, que me estoy planteando seriamente no votarlos en las próximas elecciones. —Otro que se pasa a Ciudadanos. ¿Pero no ves que son los mismos con collar diferente? Y a lo mejor, con el tiempo, derechean más que los otros… —Yo no he dicho que vaya a votar a Ciudadanos, hay muchas otras opciones, por fortuna. Lo de l...

LA SOLEDAD DEL MÁNAGER

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Para María José, devota cinéfila. Todos los años, cuando en esta tierra aprieta la calor la gente reacciona, poco más o menos, con los mismos comentarios: ‘este año hace más calor que nunca’, ‘hogaño la temperatura ha subido antes y con tiempo’, ‘nunca, antes, habían hecho estos calores’, etc. Luego, cuando se miran las estadísticas resulta que, grado arriba grado abajo, el asunto es muy parecido al de años anteriores, lo que pasa es que la memoria es frágil y uno recuerda con cierta dificultad los accidentes climáticos de tiempos pasados, aunque no estén todavía muy lejanos en el tiempo. Lo cierto es que cuando aquí pega el sol, pega de veras y hay días, especialmente si sopla el endemoniado lebeche, que se asan hasta los pájaros y las ranas pasean con la cantimplora en bandolera. Solo las horas que siguen al fresco amanecer son aprovechables para dar mis largos paseos en bicicleta, reparadores por igual del cuerpo y del espíritu. Los caminos rurales de mi zona, aunque en d...

UNA DE CINE-POLITICA

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A mi amigo Antonio Campillo, maestro cinéfilo, entre otras artes.   Recuerdo cuando hace ya años, los jovenzuelos ávidos de las escasas emociones que podía   proporcionarnos el fin de semana, teníamos que conformarnos con largas sesiones de cine en technicolor. Eran, casi siempre, películas de vaqueros o romanos, intrascendentes historias nada atentatorias contra el sexto mandamiento. La iglesia católica, guardiana permanente de nuestra delicada moral era a las únicas que no les metía la tijera, y el Régimen, siempre protector de su institución hermana, autorizaba los cortes previniendo las perversas asechanzas judeo-masónicas. Aquella censura, produce ahora una hilaridad incrédula a los pocos jóvenes que se toman la molestia de escuchar las batallitas de los fósiles que los antecedieron en el uso del espacio. Yo les aseguro que marcó de forma casi indeleble los primeros años de muchos de nosotros. Un servidor quiso ser, sucesivamente, John Wayne, en ‘La diligencia...