FE Y RAZÓN (II)
No quedó satisfecho Fernández con el final de nuestra última discusión sobre las opciones entre fe y razón, y como es hombre concienzudo y metódico, después de documentarse en ignotas fuentes, volvió a la carga aprovechando la relajada bienaventuranza que seguía a un suficiente almuerzo en “La Peluquera” de La Aparecida a base de mondongo y chuletas de cordero. - Digamos: evolución o creación. - No necesariamente. Desde luego, evolución, porque no aceptarla es negar la realidad. Nadie perteneciente a la comunidad científica seria la rechaza hoy en día. Pero queda un espacio suficiente para la fe creacionista: ¿por qué no aceptar una voluntad divina en todo el proceso? La fe mueve montañas, y si se quiere ver la mano de Dios (cualquiera que sea su denominación o forma) en las cosas humanas, cabe perfectamente. No veo la dicotomía. La fe, dicen que decía Mark Twain, es creer lo que se sabe que es imposible, pero una vez que se acepta a pies juntillas pasa a convertirse en realida...