ISMAIL
Mi amigo Ismail es buena gente. Nació en un pueblecito colgado en las laderas del Rif y cuando se hartó de pasar hambre y de pastorear una punta de escuálidas cabras -lo que constituía su labor diaria desde que cumplió los siete años-, reunió lo suficiente y se embarcó en una patera rumbo a España. De eso hace ya muchos años. Ahora Ismail es padre de familia, vive en el pueblo y respeta y es respetado por sus vecinos. Trabaja ocasionalmente en época de fruta, cobra en negro a cuatro euros la hora, y el resto del tiempo subsiste gracias a su pensión no contributiva. Los años de duras labores campesinas no perdonan y su espalda se resiente de vez en cuando, pero tiene una buena cobertura médica y su incipiente diabetes se controla perfectamente con las tiras coloreadas de que lo proveen regularmente en su centro de salud. Su mujer contribuye al mantenimiento de la casa cuidando hijos de otras vecinas magrebíes que tienen trabajo en las industrias de la localidad. Ismail viste a ...