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VALLAS Y CUCHILLAS

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  Tuve la fortuna en mis tiempos universitarios de disfrutar el magisterio de estupendos profesores, algunos, excelentes prehistoriadores. Ellos me enseñaron que, hace unos cuantos años la nuestra convivió con otra especie, a la que tiempo después llamamos Neandertales, durante un periodo de diez mil años, mes arriba o abajo. Ya entonces descubrimos que dos eran demasiadas especies para repartirse el mundo-aunque a la sazón era infinito-, de modo que en la pugna por el territorio una de las dos había de sucumbir. Y les tocó a ellos. De los pocos millares de individuos que sobrevivieron de nuestra especie –Homo Sapiens Sapiens, también llamados Cromañones y de otras variadas maneras- hemos pasado a ser unos diez mil millones, con la estremecedora perspectiva de que somos capaces de duplicar esa cifra cada veinticinco años, mes arriba o abajo. El problema es que la tierra no se estira en la misma medida que las poblaciones crecen, de forma que lo que en principio fuera un plan...

AEROPUERTOS

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A ver si nos aclaramos con el Aeropuerto de Corvera, porque el asunto me está haciendo sospechar que soy más tonto de lo que venía admitiendo hasta ahora. En un periódico de 1935, que el Sr. Valcárcel, -bien conocido por sus dotes de politólogo- mostró en días pasados a los miembros de la Asamblea Regional, se hablaba de instalar un aeropuerto en las cercanías de Corvera. Habrá que suponer, dado el escaso desarrollo de la aviación civil por aquellas épocas que el asunto se trataba de la misma forma con que Julio Verne hablaba de los viajes a la luna. Sea como fuere, al amparo de los militares de San Javier que eran los únicos, -además de las gaviotas-, capaces de levantar el vuelo por entonces, el 20 de julio de 1964 se abrió al tráfico civil el Aeropuerto de San Javier. Como la gran mayoría de murcianos sabemos por haber hecho uso de sus servicios en alguna ocasión, era un aeropuerto de bolsillo, modesto como correspondía a nuestras necesidades y posibilidades, pero eficaz y...

LA TINAJA, DE VUELTA

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Han pasado unos meses desde que la tinaja partiera con rumbo ignoto. Arrostró temporales y galernas, subió montañas y recorrió valles, cruzó ríos y se detuvo al borde de mares lejanos, espoleada siempre por el ansia de lo desconocido. Se amadrinó con otras gentes y otras artes, aprendió de todos de todos ellos y se hizo un poco más adulta sin abandonar al niño que nunca terminó de crecer en su interior. Acabó por regresar a los orígenes, quien sabe si más cargada de sabiduría o de desencanto, que no siempre contemplar a la humanidad de cerca resulta satisfactorio. Durante ese tiempo pleno, me ha parecido de ley dar un respiro a mis abnegados lectores, que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y mis páginas, si atendiéramos a su calidad, habrían de ser más discretas en el número. Quizás también en el contenido, dice el Pepito Grillo que llevo escondido tras la oreja. ( Ne quid nimis , recomendaban los antiguos). Algunos de mis amigos, guiados más por su bondadoso corazón que po...

CIN-COS CABALLEROS

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Para Pepe, Eduardo, Manrique, Juan y Miguel.   Los encontré (¿o los soñé?) caminando unidos por la vasta extensión del país que no existe. Yo tampoco estaba allí la tarde en que llegaron cabalgando potros de niebla. Nunca supe sus nombres, si es que los tenían, no hacia falta llamarles de ninguna forma porque jamás contestaban si no a sus propias preguntas, por eso les llamé primero, segundo, tercero, cuarto y quinto caballeros. No llegaron juntos, sino uno tras otro, desde todos los puntos cardinales, como si hubieran concertado una cita inevitable en el país invisible El primero era placido y bonancible, puede que viniera de oriente. Aglutinaba sin esfuerzo voluntades, concitaba acuerdos en los que todas las partes se sentían ganadoras y dejaba tras de si un rastro de suspiros femeninos. Traía en la faltriquera un ábaco que muchos sabios habían empleado para calcular el espesor de la Muralla China. En él se contenía la sabiduría del universo y las miles de lenguas que se ...

MOROS Y CRISTIANOS (V). Reflexión final.

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  Algunos de mis lectores -a los que de todo corazón agradezco su aplicado interés-, se habrán preguntado a que viene este insólito afán por afligirles con relatos de las guerras pretéritas sufridas por nuestros antepasados. “Poco tienen que ver esas historias –se dirán- con estos tiempos en que disfrutamos de benéfica paz. Allá se valieran con sus guerras entre moros y cristianos o cristianos entre si o moros entre unos y otros en la época que nos has contado”. Debo responder a los que así argumenten que ha sido mi intención alumbrar una reflexión sobre lo poco cambiante que resulta la naturaleza humana, no ya desde tiempos tan cercanos en el tiempo como los que en capítulos anteriores se han visto, sino desde el principio mismo de la humanidad. Es la del hombre, por desdicha, una historia de luchas y matanzas. Dentro de unos miles de años (si es que esto no ha pegado un trueno para entonces), los arqueólogos estudiaran nuestra especie por el desarrollo de las armas que la...

MOROS Y CRISTIANOS (IV). El Cid en Valencia.

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En 1088 Yusuf ibn-Tasufin cruzó por segunda vez el estrecho dispuesto a dar la batalla a los reinos cristianos y a las taifas corrompidas por la molicie. Llegó hasta la fortaleza de Aledo, en Murcia, pero allí se le acabó el fuelle y fue derrotado por las tropas cristianas. Alfonso había solicitado el auxilio del Campeador para la batalla de Aledo, pero este –sin que se sepan bien las razones, que no se las comunicó a nadie conocido-, emprendió el camino de Murcia, pero no llegó a tiempo para apoyarlo. Alfonso montó en cólera y lo desterró por segunda vez, esta con mayor rigor que la primera, pues le confiscó todos sus bienes. A partir de ese momento, el Cid se consideró legitimado par emprender sus aventuras y conquistas no en nombre del rey, si no en el suyo propio. Decidido a guerrear en las ricas tierras de Valencia, se estableció en Burriana, amenazando las posesiones del rey de la tarifa de Lérida, al-Mundir. Este se alió con Ramón Berenguer II de Barcelona que vino en su ...

MOROS Y CRISTIANOS (III). El Cid cabalga.

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Corría el año 1081 cuando el Cid salió al destierro. El mapa de España estaba tan liado que no había muchas posibilidades de escoger patrón fuera de la Egida de Alfonso. Aun no había oficinas de empleo y el asunto, para un parado de su categoría se presentaba chungo. Parece que se dirigió a los hermanos Ramón Berenguer II y Berenguer Ramón II pero aquellos tenían la plantilla completa. Rodrigo entonces, volvió la mirada a los reinos de Taifas. Encontró trabajo en Zaragoza donde el rey al-Mutamán lo envió a luchar contra su hermano Mundir que gobernaba Lérida y se habia aliado con Berenguer Ramón II, conde de Barcelona y con el rey de Aragón, Sancho Ramírez. El Cid repartió estopa sin distinción de clase ni religión y que en la batalla de Almenar acabó tomando prisionero –ironías de la vida- al mismo que no lo había querido entre los suyos, Ramón Berenguer II. Las cabalgadas, escaramuzas y batallas del Cid en esa época fueron numerosas y llenas de éxito, acrecentándose su fama y ...