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martes, 4 de agosto de 2015

DE AYUNTAMIENTOS Y PROCESIONES

Noriega, el alcalde de Santiago de Compostela, mantendrá la decisión de no participar de actos religiosos
FUENTE: LA INFORMACIÓN · 27 JULIO, 2015

Al hilo de la noticia que encabeza este comentario, y de otras del mismo tenor que abundan en la prensa de los últimos tiempos, me contaba un amigo, Juez de Paz de un pueblo vecino al mío, su experiencia en un caso parecido:
Recién incorporado a su cargo, al aproximarse las fechas de la Semana Santa, recibió una cortés invitación del párroco invitándolo a participar en las procesiones junto con el alcalde y demás miembros de la corporación municipal.
Mi amigo, ateo practicante, es hombre de ideas firmemente asentadas, entre las cuales se encuentran unas cuantas consejas que dice heredadas de sus mayores: ‘zapatero a tus zapatos’, ‘no conviene mezclar churras con merinas’, ‘cada mochuelo a su olivo’ y otras cuantas que como un Sancho redivivo me hubiera seguido enjaretando de no interrumpirlo a tiempo.
El caso es que, consultando los papeles propios de su cargo, encontró uno que decía:

Art. 395 de la Ley orgánica del Poder Judicial:
No podrán los jueces o magistrados pertenecer a partidos políticos o tener empleo al servicio de los mismos, y les estará prohibido:
1.    Dirigir a los poderes, autoridades y funcionarios públicos o corporaciones oficiales, felicitaciones o censuras por sus actos, ni concurrir, en su calidad de miembros del Poder Judicial, a cualesquiera actos o reuniones públicas que no tengan carácter judicial, excepto aquellas que tengan por objeto cumplimentar al Rey o para las que hubieran sido convocados o autorizados a asistir por el Consejo General del Poder Judicial.
 
De donde vino a inferir que no solo era conveniente, sino necesario, que cada uno se ocupara de sus asuntos y el Dios del señor cura de sus fieles.
En aras de la buena convivencia que siempre ha procurado mantener con los habitantes de su pueblo, sean romanos, cartagineses, moros o cristianos, comentó el caso con el Sr. alcalde que acostumbraba a seguir a las varias cofradías que procesionan en esas fechas acompañado de sus más íntimos colaboradores en el gobierno municipal, arropados por las fuerzas del orden, jefe de la policía municipal, de la guardia civil, etc.
Según me contaba, le hizo al edil las mismas reflexiones que a mí sobre la conveniencia (por bien del respeto mutuo que deben profesarse todas las instituciones) de que cada uno se ocupara de sus negocios, fueran mundanos o sobrenaturales, con la máxima independencia y sin injerencias de tipo alguno. Argumentaba que, siendo alcalde de todos –creyentes y no creyentes- convenía no decantarse por ninguna manifestación de tipo popular, de igual forma que no consideraba conveniente desfilar en la cabalgata de moros y cristianos o en el Bando de la Huerta. Otra cosa es que, a nivel particular, bien a cubierto tras el anónimo capuz, bien a cara descubierta, participara en tantos actos religiosos como considerara oportuno; lo que debía aplicarse también a las fuerzas vivas que se veían obligadas a desfilar tras los pasos provistos de sus mejores trajes de gala y del armamento correspondiente. Sospecho que incluso adornaría su plática con alguno de los muchos refranes que me había obsequiado.
No pude averiguar cómo terminó el asunto, porque llegó la marea electoral y cambió el orden de personas y partidos, pero sospecho que, en el futuro, el asunto seguirá más o menos por el estilo, porque algunos políticos –de una u otras bandas- suelen mostrar escasa claridad de ideas cuando se mezclan religiones, tradiciones y costumbres.
—Lo cual –añadía mi amigo- no empece para que conserve la esperanza de que en este país, algún día laico, aprendamos que es importante separar unas cosas de otras para mejor respetarnos todos.



martes, 28 de julio de 2015

TRADICIONES (III)


Retomó Fernández el tema en la tertulia del día siguiente, después de recurrir al ordenador de su nieto.
—Siguiendo con las tradiciones catalanas: podemos remontar el origen de la Sardana tanto como queramos (como hacíamos con el padre Adán), a las danzas circulares prehistóricas, a la Grecia clásica o a las danzas de Cerdeña, pero lo cierto es que la ‘sardana larga’ no aparece hasta 1825 y que de 1850 data el primer tratado sobre el tema, obra de Miquel Pardás. Antes, había recogido la voz Sebastián de Covarrubias (Tesoro de la lengua castellana, Madrid, 1611): Cerdana, una dança que se usa en Cataluña, dicha assi por haverse inventado en Cerdania, pueblos cerca de los montes Pirineos, pero hasta 1825 no aparece la ‘sardana larga’, adoptada por los danzantes para evitar el problema de espacio que representaba bailar el contrapaso.
Tradicionalmente, se considera a Pep Ventura (1817-1875) el padre de la sardana tal como hoy se la conoce. Curiosamente, era oriundo de Alcalá la Real, provincia de Jaén, si bien es cierto que sus padres, ambos catalanes, se encontraban allí por circunstancias del destino paterno. Poco tiempo después volvieron definitivamente a Roses, de donde era oriunda la madre. Ventura dio a la cobla su definitiva estructura de nueve músicos e introdujo la Tenora, instrumento del que llegó a ser un consumado interprete. Fue requerido, al frente de su cobla, por la reina Isabel II en el año 1860 para homenajear al General Prim con motivo de su victoria sobre el sultán de Marruecos.
Ya veis que la sardana es antigua, pero no tanto, dos siglos y medio, más o menos.
—Hombre, ya son años!
—Sí, pero tampoco la prehistoria. Tradiciones que nos parecen ‘de toda la vida’, como si vinieran del tiempo de los egipcios o de los romanos, resulta que se inventaron hace media docena de generaciones. Por ejemplo, la famosa ‘diada’ catalana que conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas al mando del duque de Berwick durante la Guerra de Sucesión Española, fue el 11 de septiembre de 1714, hace ‘solo’ 300 años. De esa época se supone también al famoso ‘caganer’, aunque no es privativo de los belenes (o pesebres) catalanes, sino que aparece en casi todos los de España, que a su vez  tienen origen en Italia. Lo que es seguro es que no figuraba en el primigenio nacimiento compuesto por San Francisco de Asís en la Nochebuena del año 1223.
—Bueno, pero el himno catalán sí es bien antiguo, ¿no?
—‘Els Segadors’ data de 1899 en que Emili Guanyavents compuso la letra, aunque se basa en un romance popular del siglo XVII, recogido por Manuel Milá i Fontanals en su Romancerillo catalán de 1882.
—Jope, Fernández, hemos empezado con los moros y cristianos de Santomera y acabamos en los Pirineos.
—Ya ves, nuestra piel de toro es más bien un pañuelo.
—Hasta que empecemos a estirarlo por cada una de las puntas y acabemos haciéndolo un solar.

—No seas cenizo. 

martes, 21 de julio de 2015

TRADICIONES (II)

 Algunos contertulios se quejaron a Fernández de falta de respeto por las tradiciones.
—Nada más lejos de la realidad –nos dijo al día siguiente. Lo único que digo es que conviene investigar lo suficiente para que no nos la metan doblada, o dicho mas finamente, evitar en lo posible comulgar con ruedas de molino, cosa altamente desaconsejable para galillos sensibles. Es muy hermoso que tengamos mitos y tradiciones, pero también que no perdamos de vista de donde y cuando vienen y les demos la importancia que tienen; porque se corre el riesgo de aceptar esas verdades ‘acientíficas’ como incontrovertibles, sin serlo. Ya lo hemos visto con algunas de nuestras más queridas tradiciones.
—Hay otros pueblos que se constituyeron antes y tienen más historia que nosotros.
—Desde luego, hay algunos más antiguos que otros, para presumir de antigüedad, solo hace falta remontarse al padre Adán y todos primos hermanos, blancos, negros rojos y amarillos.
—No apunto tan lejos, me refiero a otros pueblos de esta piel de toro que no sabemos si ha de ser una o múltiple.
—Pues ya conoces la historia. Todos queremos ser diferentes y si es posible, los más antiguos, no sé para qué. Al fin y al cabo, terminaremos colonizados por los americanos. Fíjate en lo que celebran los chiquillos ahora, la fiesta esa del truco o trato y las calabazas con luces. Dentro de pocos años pensaran que eso viene del tiempo de los Iberos y el que no lo celebre, motejado será de retrogrado y acultural.
—Reconocerás que hay regiones que entraron en la Historia antes que otras y arrastran más poso de tradiciones y mitos.
—Si lo dices por tus amigos catalanes, te recordaré que muchas de sus tradiciones, están basadas en leyendas sin fundamento o en consideraciones pintorescas. El famoso pa amb tomaquet  se atribuye a los trabajadores murcianos que excavaron el metro de Barcelona[1]; inventaron ese artificio para ablandar el pan, no siempre recién horneado. Hablábamos de las vírgenes bizantinas propias de la mal llamada Reconquista; pues una de las principales es la de Montserrat, cuya tradición la sitúa hacia el año 800, en que fue descubierta en una cueva por unos pastorcillos, pero hasta el 11 de Septiembre de 1844, no sería declarada oficialmente por el papa León XIII patrona de la diócesis de Cataluña.
—¿Entonces, la Virgen de la Merced?
—Algo parecido a las de Murcia, pasaron de moda las bizantinas y aparecieron las romanas. La Virgen de la Merced fue coronada canónicamente en 1886, cinco años después de la de Montserrat.
—No me negarás que los catalanes son más conservadores, respetuosos y amantes de sus tradiciones que muchos otros.
—Líbreme Dios de negarlo (ni de afirmarlo). Solo te digo que muchas tradiciones, incluidas las catalanas, son bastante recientes y en muchos casos basadas en leyendas poco fiables. Por ejemplo, las famosas cuatro barras no son exclusivamente catalanas. Las evidencias más antiguas aparecen en los siete sellos de Ramón Berenguer IV (+1162), conde de Barcelona y príncipe de Aragón, datadas en 1150. La historia de Wifredo el Vellososo (+897) recibiendo el símbolo de las cuatro barras de Ludovico Pio en su lecho de muerte, es preciosa… pero inventada siglos después por Pere Antoni Beuter (1490-1555) en su obra Segunda Parte de la Cronica General de España, según se han encargado de probar los historiadores Martín de Riquer   y Menéndez Pidal de Navascués.
Las cuatro barras aparecen en las armas de Andorra y en el escudo de las regiones francesas de Languedoc-Rosellón, Provenza-Alpes-Costa Azul, Pirineos Orientales, Lozère, Formigueres, Latour-de-Carol, Le Perthus o Barcelonette; también en las provincias italianas de Reggio Calabria, Catanzaro y Lecce, y como enseña abreviada en Nápoles, y en otras villas y ciudades de América Latina. Ya ves si son famosas y comunes.
Se nos ha hecho tarde hoy, en la próxima entrega te cuento lo de la sardana y otras tradiciones.
—Que me place.
  






[1] BOTIAS, ANTONIO. Murcia, secretos y leyendas, Pictografía, Murcia, 2011. P. 47

martes, 14 de julio de 2015

TRADICIONES (I)



Recién concluidas las fiestas de moros y cristianos, una amiga madrileña afincada entre nosotros, compartió tertulia interesándose por la tradición de esas celebraciones en el municipio. Surgieron los inevitables comentarios sobre la idoneidad de tales eventos en una época de feroces restricciones para el pueblo llano, y lo pintoresco que resulta inventar unos moros de bigote al carboncillo, ropajes suntuosos, brillantes cimitarras de atrezo y puros de gran calibre, cuando a nuestro alrededor disponemos de los auténticos especímenes que contemplan esos fastos boquiabiertos desde la discreción de cualquier esquina que los mimetice.
—Son tradiciones que constituyen la verdadera esencia y cohesión de los pueblos -apunta Juan de la Cirila, que es muy de frases hechas.
—Cuidado con las tradiciones, amigo, que con frecuencia tienen más de leyenda infundada que autentico poso histórico, dice Fernández. Algunas que nos parecen casi prehistóricas, no son más que leyendas orquestadas por unos u otros intereses, hace cuatro días. Pongo por caso nuestra milagrera Virgen de la Fuensanta, que cualquiera diría nacida con la ciudad de Murcia hace siglos. Pues nada más lejos de la realidad: como sabes, hasta 1694, la patrona de la ciudad fue la Virgen de la Arrixaca, una virgen bizantina, sedente y morena como las vírgenes de arzón, típicas de la reconquista. En una competencia por la traída de lluvias (el agua para todos, ya ves, estaba presente en las broncas desde antaño), fue destronada por La Fuensanta, mucho más eficaz en esos menesteres: hizo nevar y llover a manta. Mira si llegó a tener predicamento La Fuensanta que durante las guerras napoleónicas fue proclamada Generala de las tropas españolas, según muestra el fajín que aún ostenta. Es patrona de Murcia desde 1731, pero no sería coronada como tal hasta 1927 por el luego cardenal Tadeschini. El Pleno del Ayuntamiento jamás revalidó el nombramiento.

—Hombre, ya imagino que no vendrá de la época de Abderrahamen, que era musulmán, de entonces nos habrán quedado los moros y cristianos.
—Pues no señor, puede que esas fiestas se remonten unos años atrás en otras zonas de Levante, pero sepas que en Santomera no se iniciaron hasta 1979 y en Murcia hasta 1983. Muchas de nuestras manifestaciones públicas, a excepción de las procesiones de Semana Santa, algunas de cuyas cofradías datan del S.XV, son recientes. Las celebraciones de origen más burgués y laico, como el Bando de la Huerta y el  Entierro de la Sardina, se iniciaron en 1851. Quizás organizadas por el mismo grupo de jóvenes señoritos que buscaban jarana, burla de los huertanos y escarnio festivo de las postrimerías. La Batalla de Flores, trasmutada hoy, por mor de las buenas formas en Desfile de las Flores, se inició en 1880.
—Pues entonces, los de Cartagena nos han echado la pata con los Cartagineses y Romanos, esos sí que vienen de lejos, no me lo negarás, de cuando Asdrúbal y compañía.
—La historia de Asdrúbal y su zagal tuerto y juramentoso sí que viene de entonces, pero las fiestas de Cartagena se celebraron por primera vez en 1990.
—Bueno, pero el Cristo de Monteagudo, como el del Corcovado, sí que es antiguo, porque lleva ahí desde que el mundo es mundo.
—Sí, desde 1926, se lo encargaron a José Planes cuatro años antes y problemas económicos hicieron que abandonara el proyecto. Acabó realizándose en 1926 por Antonio Nicolás. Luego lo volaron durante la Guerra Civil, lo reconstruyo en 1951 Nicolás Martínez Ramón y veremos en qué acaba con esto de los símbolos y la libertad religiosa.
—Pues visto así, le doy la razón a mis amigos catalanes, que son un pueblo bien apegado a sus ancestrales tradiciones, porque, tal como me lo has explicado, ¿qué hay de antiguo en esta región?
—Por ahora, tu y yo. Los catalanes, merecen capítulo aparte.
—Sea




martes, 7 de julio de 2015

¡PASARON LAS ELECCIONES!

—Habéis visto el periódico esta mañana -arranca Juan de la Cirila dejando el diario sobre la mesa- ya tenemos presidente. Mira, mira que selfie más gracioso se han hecho tos junticos, salen en primera página, son como chiquillos…
—Con la ayuda de un vecino, mató mi padre un cochino…
—No lo dirás por C’s, ¿verdad Cacaseno?
—No lo digo por nadie y lo digo por todos. Hemos pasado de la leche o el café a una mezcolanza que ya no sabemos a dónde va a parar el voto.
—Eso lo dices porque los tuyos están a pique de desaparecer. Están de capa caída los rojeras, por lo menos los antiguos.
—Eso lo digo porque ahora, votes lo que votes, van a hacer con tu papela lo que quieran. Los votos que se han ido del PP a C’s, han acabado otra vez en el mismo sitio y según les convenga a los dirigentes, pactan con unos o con otros. Los del PSOE que han ido a PODEMOS, igual. Al final, más de lo mismo, o romanos, o cartagineses. Para eso, más valía votar al original que a las copias, o no votar.
—Ya estamos con que todos los políticos son iguales, interviene Fernández.
—Iguales no, pero muy parecidos, sí. Se ha creado un perfil de político muy sospechoso: empiezan en las juventudes de lo que sea, van trepando a base de acomodar su pensamiento a las directrices del partido y hacen de eso una profesión que los mantendrá de por vida sin más esfuerzo que evitar en pensar nada que se salga de ‘la línea programática’. Se convierten en ‘la voz de su amo’, con altavoz y todo; autómatas que recitan siempre las mismas vaciedades y que jamás podrán alejarse de la mano que los alimenta. Y cuando las cosas vienen mal dadas, se tiran de la moto sin el menor empacho, quien sabe si para ofrecerse de nuevo al mejor postor.

—¿Lo dices por los míos, Cacaseno?
—Lo digo por todos, Juan, ese es un mal contagioso que ha invadido todo el espectro político. Que te diga Fernández, que ha leído, en qué medida se aparta esto del espíritu democrático que nos predicaba el estagirita.
—¿Cualo?
—A mi no me metáis en vuestros líos, Cacaseno, yo solo dije lo que Aristóteles entendía por democracia, pero no creo que las circunstancias actuales se asemejen a las de las polis griegas del S.IV a.C., aunque es cierto que si siguiéramos algunos de aquellos principios, ni habrían tantos profesionales de la política ni habríamos llegado a tanta corrupción.
—Por eso han surgido estos movimientos de nuevo cuño, Fernández, para traer algo de aire fresco a la política y apartar de una vez los sistemas vetustos y corrompidos.
—En eso estoy de acuerdo… en parte, Cacaseno, porque sospecho que, de matute, nos han colado unos cuantos aprovechados tan malos o peores que los de antes. No hay más que ver los curriculums que corren por ahí. Si son ciertos, el mal ya está hecho. En cualquier caso, no olvides que el principio incontrovertible de la democracia es que gobierna el que la mayoría decide, y hasta ahora han gobernado –y gobiernan- los más votados, así es que…

—Eso es lo que me tiene perplejo.

martes, 30 de junio de 2015

HOMBRES, MUJERES Y FEMINISMO

Dedicado a mi amiga Maye, que tanto me enseña sobre este y otros temas:
Venía Fernández de un viaje a Barcelona indignado después de haber tropezado con la cabalgata del orgullo gay que le impidió el paso a no sé qué gestiones durante medio día.
—No veo yo la necesidad de todas esas pamemas. A estas alturas de la película, ya teníamos que estar curados de espantos, el que quiera ser gay, homosexual o como quiera llamársele, que lo sea, y el que no, santas pascuas. No veo por qué se han de hacer todas estas exhibiciones publicas de algo que es (o debería ser) perfectamente normal en nuestros días como el que a uno, sea hombre o mujer, le gusten o no le gusten, los hombres, las mujeres o ambas cosas, simultanea y mancomunadamente. 
El Cacaseno apunta con timidez,
—Ten en cuenta que han sido muchos años de represión, de castigos, cárceles y otra serie de barbaridades de las que ya hay que hacer un esfuerzo para acordarse, aquellos polvos traen ahora estos lodos, quizás de una forma desmesurada.
—Mira, Cacaseno, estoy ya hasta el gorro de estos movimientos de igualdad que parece que nunca acaban de obtener su objetivo. ¿Te acuerdas cuando éramos jóvenes que las mujeres iban por un lado y los hombres por otro? Ni en el colegio ni en el bachiller jamás me juntaron con niñas. Aquello era una barbaridad de la que salimos medio tontos y malformados para toda la vida. Hoy día, por fortuna, los chicos y chicas estudian juntos con la mayor naturalidad y en esos aspectos no hay hombres y mujeres, sino personas de uno u otro sexo. Hasta a mí que soy una acémila mejorada, me resulta fácil entenderlo; en los campos profesionales, me da lo mismo tratar con un hombre que con una mujer, lo que me interesa es la capacidad en el oficio y está claro que igual de preparado puede estar uno u otra. En eso, tabla rasa, lo mismo que en la estupidez, que como dice el profesor Cipolla, hay el mismo porcentaje de tontos en cualquier grupo humano, sean hombres o mujeres, pasteleros, funambulistas o ingenieros de caminos. No veo la necesidad de los ministerios de igualdades, si realmente entendemos y acatamos la única Constitución que tenemos, que nos considera a todos iguales. Y no te digo nada de las diferencias salariales para puestos similares...
—No eches el carro por el pedregal, muchacho, que todo eso que dices está muy bien…en  teoría, pero en la práctica lo cierto es que la mujer todavía no está en las mismas circunstancias que los hombres. Fíjate por ejemplo en los porcentajes de mujeres que se encuentran en los Consejos de Administración, por no hablar del disparate que suponen las setenta y tantas muertes que se dan todos los años en este país, de mujeres a manos de sus parejas, novios o amantes.
—Eso sí que es un disparate, pero es que en este país, pasa lo que no pasa en ningún sitio. Aquí no aprendemos ni a palos. Esa educación elemental, el respeto y la cortesía para con los demás, se tiene que aprender en las casas, como nos la enseñaban nuestras madres de pequeños, luego viene lo de la escuela, la cultura y todo eso, pero la raíz, se aprende en casa. Y me parece que ahora se ha jodido el sistema. Los padres (ellos y ellas) ni tienen tiempo, ni saben, ni ejercen, así que los chiquillos llegan a la escuela como cherros descarriados. No es función de los maestros esa educación básica de igualdad, sino la enseñanza, aunque ello también implique alguna suerte de educación. Eso de la “Educación para la ciudadanía” no está mal (nada que suponga información y cultura lo está), pero esa educación básica, de comportamiento, igualdad entre sexos y respeto social, se mama en la casa, como siempre ha sido. La escuela es un complemento que lo potencia y le da forma.
—Fernández, cuando te pones a pontificar, te veo capaz de arreglar el país en un plis-plas. Deberían hacerte ministro de algo.
—Sí, de asuntos imposibles.






martes, 16 de junio de 2015

LOS DOS JAIMES

Dedicado a Blas Rubio, amante de la naturaleza y de las leyendas.
 Hoy es corriente que los niños tengan siete u ocho abuelos vivos y hasta algún bisabuelo, merced a los divorcios y posteriores ensamblajes que se han hecho habituales, pero todos recordareis los tiempos en que era raro encontrar un niño que hubiera conoció a los cuatro que entonces eran lo normal. Los estragos de la guerra, la precariedad de los medios de vida y otros factores hacían que las tres generaciones coexistieran durante poco tiempo. Yo solo conocí a un abuelo, de los de boina, esparteñas y caldo de gallina apagado en la comisura de los labios. Mi abuelo sabía mucho de la vida, más que cualquier otra persona que yo hubiera conocido, incluido mi padre. Sabía de la tierra y del cielo, de las plantas y las nubes, de cuándo había que sembrar y cuándo iba a llover. Y sabía también de historia. A veces me contaba de un personaje, mitad bandido de trabuco, mitad bienhechor de limosna llamado Jaime el Barbudo. Mi abuelo nunca acababa del todo las historias, sea porque no las conocía con exactitud, sea porque con ello aumentaba el misterio que me mantenía embobado sobre sus rodillas en las noches de invierno y chimenea.
Años más tarde, mi profesor de Historia en el Instituto se refirió a un personaje llamado Jaime del que uno de sus hagiógrafos, Bernat Desclot, decía ‘Este rey, Jaime de Aragón, fue el más bello de los hombres del mundo; puesto que era muy bien formado y cumplido en todos sus miembros. Tenía un gran rostro bermejo de hermosas barbas…’
Tate, me dije, ya sé quién era el barbudo del abuelo. Pero no, mis pesquisas infantiles me aclararon que se trataba de Jaime I llamado El Conquistador, que vivió entre 1208 y 1276, fue rey de Aragón, Conde de Barcelona y conquistó Mallorca y Valencia. Una de sus hijas, Violante, casó con Alfonso X, muy vinculado con Murcia, en cuya catedral quiso que reposaran para siempre sus entrañas y corazón.
Perseverando en mis infantiles investigaciones, di con el otro barbudo, el autentico, al que se refería el abuelo, el del trabuco, que no tenía nada que ver con el rey.
Jaime José Cayetano Alfonso, que mas tarde sería conocido como ‘El Barbudo’, nació en octubre de 1783, en Crevillente, hijo de Jaime Alfonso Juan y de María Antonia Juan Carrillo. Pasó la infancia pastoreando las ovejas de la familia y explorando la sierra adyacente. A los veinticinco años se fue de jornalero a Catral donde casó con Antonia Gracia, de la que tuvo dos hijos. Según parece, su camino de bandolero se inició a consecuencia de la reyerta con un valentón local, llamado ‘El zurdo’ al que desbarató de un arcabuzazo. Huido al monte y perseguido por la justicia, se internó en la sierra de Abanilla después de poner a buen recaudo en Valencia a su mujer y sus hijos. A partir de ahí, se teje la leyenda, como la de muchos de los bandidos de la época que se vieron enrolados, de mejor o peor grado, en las partidas que luchaban contra las tropas napoleónicas. Él mantuvo la fama de fiereza que le daban el aspecto más que desaliñado y las barbas hirsutas, de donde le vino el nombre. Dicen también que trabajó para una sociedad secreta llamada ‘El ángel exterminador’, dedicada a darles matarile a los liberales que pillaban.
Lo que parece cierto es que se mantuvo durante muchos años, perseguido con mayor o menor ahínco por la justicia, por tierras de Murcia y el Altiplano, recorriendo en sus fechorías las zonas de Abanilla, Jumilla y Alicante. Según parece, conocía a la perfección la Sierra de la Pila, donde tenía varios refugios.
Es tradición que uno de sus trabucos llegó a figurar en París, entre la colección de armas del barón Tylor, ayudante de campo del General D’Orsy con el que ‘El Barbudo’ había tenido ocasión de colaborar en la guerra contra los franceses.
Con la vuelta de Fernando VII, el más felón y desalmado de los reyes Borbones, volvió Jaime a Murcia, engañado con la promesa de un indulto, pero fue preso y ajusticiado el 15 de julio de 1824 en el patíbulo de la plaza de Santo Domingo. Sus cuartos, fritos para mejor conservación, se repartieron por toda la comarca como ejemplo y advertencia a maleantes.

Mucha distancia iba, pues, de un Jaime al otro, pero quizás, sin aquellas truculentas historias de sanguinarios barbudos que me contaba el abuelo, nunca se me hubiera ocurrido dedicarme a enseñar Historia en el mismo Instituto donde averigüe, en mi mocedad, quién era quién de los dos Jaimes.

jueves, 11 de junio de 2015

ACTAS Y PACTOS SANTOMERANOS

Puede que fuera la lluvia o la resaca de las elecciones, el caso es que la tertulia estaba notablemente relajada cuando llegó Fernández con unas cuantas hojas impresas.
—Aquí tenéis el acta de la reunión del PSOE con ALTERNATIVA, me la descargué anoche en casa de Mateo. ¿La habéis visto?
—Yo, por no tomar pesambre, no leo ni los anuncios. ¿Y tú, Juan?
—Yo no tengo internet, haznos un resumen, Fernández.
—Pues más o menos, lo mismo de la otra reunión: los del PSOE con muchas ganas de coger el poder como sea, los de ALTERNATIVA, quedándose a rinche pero llevando las ramaleras, los salientes, a verlas venir, y el concejal solitario esperando para ubicarse.
—¿Pero los de izquierda se ponen de acuerdo o no?
—Si los del PSOE tragan, sí. Supongo que cuando acaben de leerse el acta, que es larga y prolija. ALTERNATIVA no quiere un gobierno conjunto, su única propuesta es un gobierno en minoría. Plantean un documento de mínimos que incluya auditoría externa hasta fecha indeterminada, que abarque hasta anteriores gobiernos del PSOE, y otra serie de cosas; entre otras, la remunicipalización, que no sé lo que es.
—¿No hay funcionarios en el Ayuntamiento para hacer una auditoría interna? Pues si no se ponen de acuerdo, a la lista más votada, interviene Juan de la Cirila, estamos en una democracia y los ciudadanos que han votado PP se merecen el mismo respeto que todos los demás.
—Eso nadie lo discute. Esperemos primero a ver si hay acuerdo ¿De los sueldos, dice algo?
—Si, Cacaseno, dice ‘Bajar la inversión total en el equipo de gobierno’, que supongo es bajar los sueldos.
—Pues ya lo veremos más de cerca. Antes, los del PP tenían tres concejales liberados, los otros a cobrar por los plenos, y la oposición, ni un duro. A saber que hacen ahora.
—Me temo que haya carreras para ponerse sueldo.
—No seas mal pensado, Cacaseno. Hay que darles un voto de confianza, a unos y a otros. Sigue, Fernández.
—Al PSOE le parecen bien los 23 puntos de ALTERNATIVA y estos se comprometen a estudiar los 13 del PSOE aunque dicen que ‘sigue pesando mucho la tradición personalista de su grupo’ y que ‘el PSOE no tiene el mismo concepto de “nueva política” que tiene ALTERNATIVA’.
—¿Con eso de ‘la tradición personalista’ y ‘la nueva política’ a qué se refieren?
—A cosas internas del PSOE, me imagino.
—La operación me recuerda al ‘abrazo del oso’.
—A saber, tío Juan. Dicen que van a firmar los acuerdos ante notario. Paciencia, ya les seguiremos la pista. ‘Amanecerá Dios y medraremos’, como decía el escudero.

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