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En cada una de las pestañas encontrareis una seccion diferente: en "Pagina principal", las entradas habituales. En "Trabajos y días", articulos de literatura e historia, "De mis lecturas" reúne notas, resumenes y opiniones sobre libros que me interesan y he leído en los últimos tiempos. En la pestaña "Desde el Asilo" (Libro), están todas las historias contenidas en ese libro, en cuyo inicio se explica el titulo de este blog. "Cuentos truculentos" reúne los comprendidos en el libro del mismo título. Cualquier texto que aqui se publica está a disposición del publico, naturalmente citando la fuente. Sírvase usted mismo.















viernes, 23 de diciembre de 2016

SEÑOR PRESIDENTE (XXI). Adiós, José Mari


Comparto, señor presidente su tribulación decepcionada con el anuncio de nuestro querido José Mari de dejar la presidencia honoraria del partido que con tanta elegancia ha ostentado durante los últimos años.
Estoy seguro de que echará Ud. de menos los sabios y oportunos consejos que, desde los más diversos foros -a menudo internacionales-, propiciaba a tirios y troyanos, con una generosidad digna del mayor encomio. Habremos de conformarnos con su marcha, porque la política es así –hoy personas y mañana estatuas-, pero no me cabe duda de que su hueco ha de ser difícilmente sustituible.
Habrá quien diga que el asunto se venía gestando desde que usted logró en 2011 aumentar en 32 los escaños obtenidos en la última legislatura de su partido, ganándole al hasta ahora Presidente Honorario por tres. O que fueron los dos mandatos socialistas culpables del desamor paulatino manifestado por el ex-Presidente Honorario en numerosas ocasiones. Ocasiones que culminaron en “el quinto aviso, que no se puede desoír” que le dirigió tras la pérdida del 11% de votos en las elecciones municipales de mayo del mismo año. Olvidan, quienes así piensan, que fue Ud. directamente señalado para el poder por el dedo omnipotente –a semejanza del que adorna el techo de la Capilla Sixtina-, llenando el vacío de Rato y laminando a Mayor Oreja. Otra cosa es que, ya investido presidente, no se atuviera a los sabios consejos de ‘la cabeza pensante’, o que decidiera emplear como constante de su política la estólida inmovilidad de don Tancredo que tan buenos resultados le ha dado hasta el momento.

Puede que el asunto de Cataluña, cuya lengua conoce José Mari como la suya propia (y bastante mejor que otras de allende los mares), haya sido un motivo más de desencuentro, pero el tiempo ha demostrado que la rígida posición al respecto de que Ud. ha hecho gala, le ha dado la razón en los tribunales que jamás se equivocan. Y que si el número de separatistas ha crecido en progresión geométrica en Cataluña, se debe exclusivamente al carácter levantisco y secesionista de gran parte de su población. Pude Ud. ufanarse de que a la consideración de España como ‘una grande y libre’, pocas personas vivas pueden ganarle.

‘Cuando te dieren la vaquilla, corre con la soguilla’, decía el clásico, o lo que es parecido, ‘a enemigo que huye, puente de plata’. Y por la marcha de FAES, no se preocupe, en un plis plas se monta otra fundación para hacerle la puñeta a JM.

Pues eso. Y felices pascuas.

martes, 13 de diciembre de 2016

CHAMANES Y DIOSES

Hace miles de años, un grupillo de antepasados se reunía en las profundidades de una caverna alumbrados por rústicas lucernas de piedra. En ellas quemaban ciertas hierbas que les proporcionaban una sensación de mágica potencia. En las paredes lisas de la cueva dibujaban, con ocre y polvo de carbón, las piezas que se disponían a cazar al día siguiente; las presas aprisionadas en los  dibujos caerían fácilmente bajo sus azagayas de punta endurecida al fuego. Un hombre cubierto de amuletos y  ataviado de forma diferente, los dirigía. Era el primer chamán.
Ese hombre se había dado cuenta de que podía interpretar la voluntad de los seres todopoderosos que habitaban las alturas de donde procedían su ventura o su desdicha. De lo alto venía el sol beneficioso que calentaba sus huesos ateridos después de las noches húmedas, y la lluvia que hacía crecer la hierba para alimentar los rebaños de ungulados de los que dependían sus vidas. Pero también, el trueno aterrador, el rayo que incendia y mata, y el manto blanco que enfría los huesos y acaba con la vida de niños y viejos.
El chaman se dio cuenta de que podía erigirse en intérprete de aquellos seres imaginados. Sus compañeros eran crédulos y estaban atemorizados, inermes ante  las muestras de poder celestial que escapaban a su comprensión. El chaman les explicó (el chaman era un hombre de fértil imaginación) que si seguían sus indicaciones y le proporcionaban pingües óbolos con que aplacar la ira permanente de los habitantes del cielo, él los encaminaría hasta su compañía cuando llegara el momento. De otro modo, estarían condenados a habitar las profundidades de la tierra donde todo es tiniebla, podredumbre y cieno.
El chaman se convirtió en personaje imprescindible del grupo y su poder se fue acrecentando porque no hacía competencia al jefe de guerra, ni a los cazadores, ni a los hábiles artesanos que fabricaban los útiles, ni siquiera a los viejos sabios, que preferían aconsejarse con  él antes de dar sus indicaciones al grupo. Su poder iba más allá, dominaba el espíritu y la imaginación de la gente. El chamán, gracias a las ofrendas que los miembros de la tribu le proporcionaban con destino a los dioses, vivía en la abundancia con poco esfuerzo.
El chaman edificó una tosca cabaña donde, según dijo, se reunía con los dioses. Ellos le aconsejaban, le comunicaban sus deseos y le exigían los sacrificios necesarios para el bien de la comunidad. Aquella cabaña se convirtió  al poco tiempo en lugar de ceremonia, en seguida se percató de que lo importante era el ritual. Allí se reunían los miembros del clan para las practicas mágicas con que el chamán iba enriqueciendo el culto; cuanto más complicadas y misteriosas, más impacto tenían entre la población.
Después vinieron más chamanes y más edificios de culto llenos de majestuosa grandiosidad, nuevas ceremonias, cada vez más complicadas, botines de cabritilla roja y camaurgos de armiño. La gente, con el paso del tiempo, ya no cuestionó la existencia de los dioses ni el poder de los chamanes, siguió reuniéndose en edificios mayestáticos para pedir imposibles a dioses inventados.


martes, 29 de noviembre de 2016

SUPERLUNA, noviembre 2016

Para mi amigo Blas, irreductible amante de la naturaleza, que esa noche se inundó de luna.

‘Luna lunera, cascabelera’, decía el poeta que no vivió bastante para observarte en el cielo, aunque tenía imaginación suficiente para inventarte vecina a la fragua con un polisón de nardos. Yo sí pude verte, y eché de menos al granadino, con la tristeza de quien compadece una muerte prematura aunque sea lejana.
Te vi, hace ya 72 años, la última vez que estuviste por aquí. Puede que me recuerdes: un niño de pocos meses, gordezuelo de leche condensada, durmiendo plácidamente mientras iluminabas con tus rayos blancos la carita rosada y plácida.  Han tenido que pasar todos estos años para que te olvidara, pero al verte hoy, tan redonda y amarilla, el recuerdo dormido se ha abierto paso hasta mi corazón como una saeta. Eres la misma, la de siempre, la que apareces periódicamente para auscultar el pulmón de la humanidad, la que se retira discretamente hasta la próxima ocasión sin decepción ni esperanza. Estas hormigas no cambian. Siempre con sus pequeñas miserias, guerras, y religiones que no paran de inventar dioses ficticios, buscando sin encontrar jamás. Fingiendo unir a los hombres sin lograr otra cosa que separarlos, porque están destinados a la barbarie y la extinción. Decepcionantes visitas las tuyas, programadas por el espíritu inescrutable del universo.
Pero no pierdes la esperanza. Gota minúscula, apenas visible en el marasmo de galaxias y planetas, la Tierra sigue su ritmo enloquecido, una vuelta cada día, otra cada año, arrasada por la especie dominante siempre en aumento, insensible al palpito caliente del polvo que pisa sin conciencia.
¡Cuantos siglos almacenados en tu memoria! Dicen los astrólogos que antes de que fuéramos humanos, tú ya estabas. Y cuando aparecimos en forma de minúsculas gotas de agua; cada vez que volvías, hubo algo nuevo: los anfibios, los peces y los quelonios. Después los reptiles que exploraban la tierra, y los dinosaurios que corrieron, navegaron y poblaron los aires, con sangre caliente y fría según conviniera. No sé si estarías cerca cuando lo del meteorito del Yucatán. A lo mejor en tus visitas posteriores encontraste a nuestros abuelos mamíferos, y luego nos vistes saltando de rama en rama para por fin, conquistar la tierra y eliminar a cuantos nos hacían competencia.
Te imagino expectante, un poco desolada a cada nueva visita. ‘¿Que habrán perpetrado esta vez? ¿Nuevas guerras? ¿Renovadas injusticias? ¿Dioses enemigos de todo lo anterior?’ Áspero destino el tuyo, nuevo Sísifo obligada una y otra vez a remontar la cima inalcanzable, fuente de decepciones sin cuento.

Se me antoja que este será nuestro último encuentro (dicen que no volverás por aquí hasta 2034), pero no quiero que el postrer mensaje sea de desesperanza. Aún es posible que los hombres recapaciten sobre su ciego destino sin objeto, y se tiendan la mano, siquiera reconociéndose como miembros de la misma especie, por encima de ideas, políticas, y religiones. Yo no lo veré, pero tú, vieja amiga, puede que sí. Tienes el tiempo infinito por delante.

martes, 22 de noviembre de 2016

SEÑOR PRESIDENTE (XX). Ópera bufa

Por fuentes generalmente bien informadas, me llegan noticias de que echa Ud. de menos los comentarios que otrora le hacía llegar con cierta regularidad. Sirva el presente para enmendar el yerro (producto de otros afanes editoriales) y reanudar nuestra fluida correspondencia unilateral.
Quiero seguir animándolo a mantener la estrategia del tancredismo que tan buenos resultados le ha proporcionado hasta ahora. Y de paso, su famosa piel de elefante, tan celebrada por su colega europea. Que ladren mientras, impasible, sigue cabalgando sin desperdiciar inútiles miradas a derecha o izquierda. Oculto tras el plasma, estoy seguro de que es Ud. capaz de detectar la verdadera situación socio-política del país mucho mejor que otros a pie de calle. Los españoles, que probablemente están condenados a no desechar jamás su minoría de edad, son los que, al final, con su voto, corroborarán una actuación impecable que consiste, precisamente en no actuar. Ese es el ‘busilis’ de la cuestión, que a los más espabilados no ha de pasar inadvertido.
Debo felicitarle por los recientes nombramientos de su nuevo gobierno, en especial por el de la Sra. Cospedal, inmejorable candidata al Ministerio de Defensa, donde es seguro que con su habilidad para tomar las decisiones en diferido parcialmente, ha de conducir a nuestras fuerzas armadas a las más altas cotas de la gloria militar. Seguro que los de uniforme están dándose a estas horas con un canto en los dientes.
¡Y del Sr. Fernández Díaz, que diremos! Inmejorable candidato a la Comisión de Peticiones, por más que las malas lenguas lo tachen de intrigante de pacotilla al dejarse grabar como un principiante mientras elaboraba complicados planes de espionaje, propios de una ópera bufa. 
Hay que recolocar a los colegas para evitar que engrose la lista del paro, o las ya repletas consejos de administración de eléctricas y gaseosas.
Créame, Sr. Presidente, los que siempre hemos estado a su lado (o detrás de Ud., porque no se sabe a ciencia cierta donde se ubica en cada momento), seguiremos prestándole nuestro apoyo incondicional, a la espera de las migajas de prebendas con que esperamos ser regalados. Haga oídos sordos a la oposición coletera, que a la otra ya la tiene dócilmente conquistada. Y si no se avienen a razones, elecciones con ellos, y a conquistar la añorada mayoría que le permita gobernar de nuevo sin tantos pactos ni zarandajas. Los españoles necesitamos eso: mano dura y firme, que si no, nos volvemos ingobernables. La historia del último centenar de años nos lo ha demostrado de forma palpable. Y si se ha de recortar, se recorta, preferentemente en sanidad y educación, que de ambas estamos sobrados, y todas las exageraciones son nocivas. Como complemento, alguna ley que cercene la libertad de prensa, que tendemos a confundir la libertad con el libertinaje, como dijo aquél.
Con qué, ánimo y a perseverar en su línea. Como ya le he comentado en alguna ocasión, una política parecida siguió nuestro monarca Felipe II y mire que buenos resultados obtuvo. El país se fue a hacer puñetas, pero él será recordado para siempre como ‘Rey Cristianísimo’. La historia al final, pone a cada uno en su sitio y estoy seguro que a Ud. le reserva  un lugar de privilegio.
Atentamente:


martes, 15 de noviembre de 2016

EL TÍO DEL ESPEJO

Nunca he creído en fantasmas ni en cosas parecidas. Me molestan las historias tétricas de misterios inventados, buenas solamente para atemorizar a los niños o acobardar espíritus pusilánimes. La realidad es la que es, lo demás son inventos, fantasías de mentes calenturientas. Los fantasmas no existen y no hay más misterios que el de la Trinidad. Eso si es un misterio, y gordo.
Así he pensado siempre, pero desde hace un tiempo a esta parte, me vienen sucediendo ciertos fenómenos que me inducen a cambiar de parecer.
Me explico: nuestra casa es un remanso de paz perfectamente ordenado. El hecho de vivir solos desde que todos nuestros hijos salieron del nido para volver esporádicamente a comer los domingos, o a que les cosiéramos el botón de una camisa de vez en cuando, hace que nos hayamos vuelto ligeramente maniáticos y quizás excesivamente ordenados, lo reconozco. Cada uno de los muchos objetos que nos rodean (la mayoría de ellos prescindibles) ocupa un lugar en el espacio y no cualquier otro. De tal manera que, si por alguna circunstancia alguien lo cambia de sitio, aunque esté situado en la vecindad que ocupó primero, me resulta tan difícil de encontrar como si, por alguna extraña razón, hubiera emigrado a las Aleutianas.
Pues bien, con sospechosa frecuencia, me resulta difícil encontrar las gafas que dejé –seguro- en tal sitio, o las llaves que siempre cuelgo en el mismo clavo, o las zapatillas que inexorablemente deposito en mi lado de la cama.  Un ente misterioso enciende de nuevo el fuego de la cocina que –estoy seguro- había apagado al terminar la tortilla francesa, o acciona el interruptor de la luz del comedor que dejé a oscuras, o levanta la tapa del váter que yo había bajado como siempre; es como si alguien se entretuviera en hacerme barrabasadas infantiles. No tengo más remedio que sospechar de algún genio, fantasma o djin se ha instalado en nuestro hogar y se entretiene en hacernos esas pequeñas travesuras a mi esposa y a mí.
Después de darle muchas vueltas e intentar sorprenderlo por todos los rincones de la casa, he llegado a la conclusión de que se trata de un hombre viejo, medio desdentado y calvo que algunas mañanas se asoma a mi espejo del cuarto de baño, sorpresivamente, sin darme tiempo a colocarme las gafas.


martes, 25 de octubre de 2016

¿NO ES NO?

Cuentan que su majestad Felipe II, en cuyas posesiones jamás se ponía el sol, tenía a gala resolver personalmente los asuntos de su reino. A cuyo efecto, disponía los legajos, expedientes, peticiones y memorándums en un montón que situaba a su diestra, con un letrero que decía “asuntos a resolver”. A su siniestra mano, otro montón, algo más menguado con la leyenda “asuntos resueltos”. Su habilidad como estadista consistía en, pasado el tiempo suficiente, trasladar los asuntos del uno al otro montón.
Dicen de algunos presidentes de gobierno,que entre su escasa base de datos históricos, figura la anécdota que acabo de relatar, aplicada con tan exactitud que mejora en tercio y quinto a la de su Majestad Católica.
Y mientras, la oposición que lucha por seguir siéndolo en exclusiva, huérfana de líder, se escinde en múltiples fracciones dando el lamentable espectáculo de no saber si debe consultar a los representantes democráticamente elegidos, a las bases, o a Santa Rita de Casia, patrona de los imposibles. De momento, no se sabe quien asume el liderazgo del PSOE, convertido (el liderazgo) en una patata caliente que todos se apresuran a lanzar al aire antes de que les churrasque las manos, aterrados por si los morados les pasan por la izquierda.
Se ha demostrado que el no por el no es una estrategia de poco recorrido, pero no es menos cierto que hay que conjurar el fantasma de las terceras elecciones, que probablemente dieran al traste con los restos del naufragio del PSOE. Dentro del pasteleo político, llegamos a la conclusión de que hay que optar por una abstención sincopada.
Para este viaje, se dicen muchos, no eran precisas alforjas, ni debates televisivos, ni agresiones verbales entre unos y otros. Podían haber tomado semejante decisión hace ya muchos meses y ahorrarnos a la paciente ciudadanía el calvario diario de informaciones, comparecencias televisivas e ingeniosos tuits. Los líderes de la izquierda (rojos y morados) batallando entre sí, han hecho como los conejos de la fabula: esperar a que llegue un tercero, entienda la parte del no que es no, y se alce con el pastel sin haber salido del plasma. En mano de la oposición estaba haber pactado una solución de compromiso recurriendo a todas las fuerzas que hubiera sido necesario, centrales y periféricas. Puede que eso sí hubiera elevado el nivel político del país en este desdichado momento.
Lo que parece claro es que la táctica de los dos montones ha dado excelentes resultados al vencedor de esta batalla, presidente de un partido carcomido por la corrupción impune, que ha llenado de heridos el campo de sus contrarios sin mover un músculo.  

martes, 18 de octubre de 2016

MORBUS GOTHORUM


La historia de los godos en nuestro país, ha pasado a los libros de texto de un modo difuminado, quizás apantallada entre los romanos que los precedieron y los sirios y magrebíes que los desalojaron. Un recuerdo reflexivo sobre las peculiaridades de su reinado quizás resulte pertinente.
Desde el año 400, en la Galia se sucedían los emperadores romanos con inusitada rapidez. La población, formada por francos, burgundios, hunos, godos, suevos, vándalos y alanos…, apoyaba a unos u otros según sus conveniencias les dictaran. El emperador de oriente, Honorio, tuvo la idea de emplear al rey de los godos, Ataulfo (primero de aquella lista de reyes godos que los de mi generación tuvimos que imprimir de forma indeleble en nuestras jóvenes seseras), para hacerle el trabajo de despejar la Galia de indeseables. Ataulfo lo hizo a pedir de boca y se convirtió en el mandamás del imperio de occidente, fijando su residencia en Narbona y desposando a Gala Placida, hermana del emperador, tomada como rehén en el saqueo de Roma del año 410 por Alarico. Visto el éxito obtenido por Ataulfo en la misión que le había encomendado, Honorio quiso hacer lo mismo con Hispania, a donde dirigió a Ataulfo (Lobo Noble para los amigos) y sus muchachos en el año 415.
Y ahí empieza uno de los jalones más extraños y originales en la historia del pueblo godo: la aparición del morbus gothorum, como lo llamaría el cronista pseudo Fredegario, o morbo gótico, dicho en lenguaje más coloquial. A poco de instalarse, Ataulfo fue asesinado en Barcelona por uno de sus clientes, al parecer descontento por algún feo que el rey le había hecho. Le sucedió Sigerico, que sufrió la misma suerte poco después, y una troupe de reyes que tuvieron el mismo fin, (hasta llegar a Wamba, último de ellos antes de D. Rodrigo. Con este último se pondría fin al reino visigodo en España y daría comienzo al periodo musulmán en el año 711.
En puridad, Wamba no fue asesinado, sino depuesto por el curioso procedimiento de ‘la tonsura’. En uno de los habítales banquetes, alguno de sus allegados le suministró un bebedizo con un hipnótico llamado esparteína. Sumido Wamba en el lógico estupor, los nobles que lo veían más allá que acá, se apresuraron a solicitar para él la confesión, que entonces incluía tonsura y habito talar. Cuando el rey Wamba se recuperó, ya era tarde: la ley visigoda estipulaba que un religioso tonsurado no podía reinar.

*

A la vista de los acontecimientos que se dan en la actualidad en algunos de los principales partidos de nuestro país, uno se pregunta si realmente el morbus gothorum, pertenece solamente a la historia pasada.

martes, 30 de agosto de 2016

EQUIPO DE GOBIERNO Y URALITAS EN SANTOMERA

Estábamos a media tostada cuando apareció Juan de la Cirila recién llegado de sus vacaciones en ‘La Puntica’.
—Se les saluda, señores.
Se dirigió a todos, pero miraba al Cacaseno. El Dr. Mateo y Fernández permanecieron al pairo, todavía con las legañas de las vacaciones pegadas al lagrimal.
Al Cacaseno, después de los últimos movimientos concejiles, le pasa como a D. Quijote cuando salió de la venta en busca de entuertos para enderezar, que ‘el gozo le reventaba por las cinchas del caballo’, y Juan se lo notó.
—Estarás contento, ya tienes a los tuyos mangoneando en el ayuntamiento.
—Mira que eres retorcido, Juan, ni son los míos ni están mangoneando, simplemente se han ofrecido a colaborar y se lo han aceptado. Las bases lo han refrendado ampliamente, no veo que hay de malo en ello.
—Que eso no fue lo que nos vendieron en las elecciones. Los que ganaron, con el apoyo de Alternativa, prometieron que iban a poder con el tajo y después de un año se ha visto que no tiene fuerzas para llevarlo todo p’alante. Para gobernar no basta con la ilusión y las ganas de trabajar, hacen falta más cosas. Y ellos no las tenían.
—Pues eso es lo que Alternativa les brinda ahora ¿También te parece mal?
—Si es bueno para el pueblo, me obligas a decir que no, pero me parece un fraude.
—Mas fraude me parece a mí que los tuyos hagan la oposición sangrienta que están haciendo. No veo la buena fe ni el afán constructivo por ninguna parte, aunque ya sé que la derecha es siempre una mala oposición. No se resigan a que los hayan desmontado del macho.
La cosa se encrespa y el Dr. Mateo se ve obligado a intervenir.
—Un poco de calma. Me decía Fernández antes de que llegarais que es una pena que asuntos como el de la puñetera uralita no sirva más que para que unos y otros se tiren los trastos a la cabeza.
—Unos y otros, no. Los peperos. Los del ayuntamiento han hecho lo que han podido y el asunto se ha resuelto, o está en vías de resolverse, de la mejor forma posible. Si tanto les preocupaba el asunto a los tuyos, han tenido ocho años para arreglarlo y no han movido un dedo.
—Pues los tuyos, si lo han hecho tan bien, debían haberlo explicado de forma más eficiente, porque lo que es la información, la llevan peor que mal. Ya ves la prensa regional…
—No me hables de la hoja dominical de Murcia. No sé quien le hace llegar la información, pero tiran con bala.
—Sus razones tendrán.
—Las que yo me imagino. Lo que yo te digo, Juan es que estos rifirrafes de clara intención política, no hacen más que envenenar las relaciones de este pueblo y calentar a los vecinos, que bastante tiene con el lio que hay a nivel nacional y las dificultades del día a día para sacar a la familia adelante.
—Tengamos la fiesta en paz. A ver si hay suerte, y con el aporte de Alternativa, el PSOE se ve un poco mas aliviado y la oposición se pone a remar en la misma dirección, porque estoy seguro de su buena fe y de que quieren, como todos, lo mejor para el pueblo de Santomera.


—Santa palabra, Fernández. Pago los carajillos.

martes, 16 de agosto de 2016

PREGUNTAS


Me dijo un católico:
—¿Preguntas por el verdadero dios? ¿No sabes que solo hay uno, el creador de los cielos y la tierra como muy bien dice el Génesis, el primero y más importante de los libros sagrados? No busques más, todos los otros son falsos. Solo las tres hipóstasis, Padre, Hijo y Espíritu Santo son auténticas, como prueban innumerables testimonios y certifica la fe de más de mil millones de personas. ¿Tú crees que si no fueran verdaderos, podría equivocarse tanta gente al mismo tiempo?
Quedé bastante convencido, pero desde pequeño me aconsejaron no detenerme en las primeras matas. Pregunté a un judío.
—Que cuestión más absurda. ¿No sabes que solo hay un dios, cuyo nombre no debe pronunciarse jamás, al que llamamos Iahvé, el primero y más antiguo de todos, el que dio a Moisés las tablas de su ley en el monte Sinaí, el que nos escogió como su pueblo elegido y nos sacó de Egipto conduciéndonos a través del desierto hasta la tierra prometida? Más tarde, en época romana, los idolatras le inventaron un hijo, mitad dios y mitad hombre, pero eso son fantasías. Iahvé es el verdadero Dios, como muy bien dice la Toráh, único libro verdadero. Nuestra religión es sencilla, nos regimos por los 248 preceptos positivos y los 365 negativos, legado del Rabí Moshe ben Maimón. Somos pocos, en comparación con otras religiones, pero los mejores, los escogidos por Jehová.
Con dos opiniones contrapuestas, parecía conveniente acudir a una tercera fuente, así es que recabé la opinión de un musulmán.
—Solo hay un dios, Allah y un profeta, Mahoma, el último, el sello de todos los profetas. El Corán es el único libro verdadero, porque no fue escrito por hombre alguno sino por el arcángel Gabriel, inspirado directamente por Dios y trasladado a Mahoma, que lo cogió con su mano diestra, la reservada desde entonces a los menesteres más dignos. Judíos y cristianos están muy cerca de la verdad, pero fue necesario que viniera El Profeta para indicarnos el verdadero camino, desechar las prácticas idolatras de los anteriores y enseñarnos los hábitos profilácticos necesarios para alcanzar el Paraíso. Nosotros no necesitamos leyes humanas, porque el libro sagrado (que solo debe leerse en árabe) las contiene todas. Más de mil millones practicamos los Cinco Pilares del Islam y estamos en posesión de la única verdad.

El asunto no solamente no se aclaraba, si no que se complicaba cada vez más, así es que recurrí a un hindú.
—Dioses verdaderos hay muchos, busca en los antiguos vedas y los encontrarás. Dentro del hinduismo, todas las tendencias tienen cabida, hay ideologías politeístas, monoteístas y panteístas pero de forma general, se acepta una triada formada por Brahma, Visnú y Shivá. Brahma es el creador del  universo visible, sujeto a ciclos de creación y destrucción, detrás del cual hay una existencia eterna y sin cambios a la que se llega después del ciclo de reencarnaciones (samsara) al que están sujetos todos los mortales. Más de 900 millones de seres humanos creen en la verdadera religión y es imposible que tanta gente permanezca en el error desde el 600 aC.

Pregunté a un japonés y me dijo:
—No sabría decirte exactamente, yo practico una religión universal dentro de las que se dan en mi país: rezo, quemo incienso o dejo notas con plegarias en el primer templo que me sale al paso, budista, sintoísta, cristiano, taoísta o de Confucio. Creo que todas esas prácticas tienen el mismo efecto: tranquilizan mi espíritu. No sé si hay una religión verdadera ni me interesa. Para mí todas son útiles, jamás discutiría con nadie por este motivo.
Cada vez más perplejo, consulté con un budista

—A que budismo te refieres? Somos 1600 millones los que seguimos las enseñanzas de Sidarta Gautama, el Sakyamuni, pero por vías diferentes: los tibetanos utilizan molinillos de oraciones y elevan stupas, los Rinzai practican el koan, repitiendo mantras a la manera de los Hare Krisna, los de la rama Zen meditan sobre sí mismos sentados en la postura del medio loto. Y todos siguen al Buda, cuya esencia se encuentra en cada uno de nosotros.


Decidí no seguir preguntando.

martes, 2 de agosto de 2016

SOFISTAS Y POLÍTICOS


 Sostiene el Dr. Arsuaga que nuestros antepasados sapiens y quizás antes los neandertales, y hasta los homínidos que les precedieron, habían arrancado a pensar miles de años antes de nuestra época; que habían adquirido ya conciencia de sí mismos y de que eran perecederos. Nunca lo sabremos con exactitud porque han quedado pocos rastros de semejante actividad que podamos contrastar. Sí nos han llegado testimonios de otros pensadores posteriores que aún nos asombran con sus lúcidos razonamientos. En Grecia, cuna de nuestra cultura mediterránea, hacia el siglo V antes de nuestra Era, aparecieron unos pensadores a los que llamamos sofistas o maestros de la virtud (entendida la sofística como capacitación y aptitud para el ejercicio de la política) que nos regalaron suficientes testimonios como para ilustrar, si ello fuera posible, a tanto memo que accede a la política sin más bagaje que su entusiasmo, más formación que las directrices de su partido, ni más capacitación que su buena voluntad aderezada con la necesaria dosis de ambición.
Protágoras de Abdera utilizaba la palabra para ‘poder convertir en argumentos sólidos y fuertes los más débiles’, y Gorgias de Leontini juzgaba que ‘la palabra es como un veneno con el cual se puede hacer todo, envenenar y embelesar’. La sofística no conoce propiamente el problema, sino sólo la propaganda. Jaeger advertiría, años después, que ‘es una contorsión de las perspectivas históricas alinear a los maestros sofistas junto a las teorías del cosmos del estilo de Anaximandro, Parménides o Heraclito. Puede que tuviera razón.
Así pues, la persuasión de los sofistas no se pone simplemente al servicio de la verdad, sino que es un instrumento siempre a punto para cualquier argumento que se precise. Platón añadiría que es, ‘no ya guía, sino captura de almas, simple arte de retorica y dialéctica [erística], retruécanos de palabras y fantasmagoría’. No es ya el interés objetivo de la verdad el que impele el verbo, sino el propio y subjetivo. Así llegó la palabra sofística a merecer el sentido peyorativo que hoy se le da.   



Si no fuera porque albergo seria dudas de que muchos de nuestros políticos se entretengan en el noble arte de leer a los clásicos, pensaría que la sofística de los antiguos griegos se ha instalado entre ellos.

martes, 26 de julio de 2016

PACTOS Y SILLONES

Juan de la Cirila andaba algo contrariado esta mañana. El panadero ha olvidado el pan integral y Juan es hombre que no gusta salir de su rutina, amén de que según cuenta con innecesarios detalles, su organismo se resiente con facilidad de la falta de fibra.
—Eso es culpa de los de Podemos, que están alterando las buenas prácticas de este país, le dice Cacaseno que no desaprovecha ocasión de meterle los cerotes.
—Tu ríete, pero si no fueras tan cerril te darías cuenta de que mi presidente, con sus chanchas marranchas y sus silencios de plasma ha manejado a los tuyos como le ha dado la gana. ¿A que sí, Fernández?
—A mi dejadme de líos que estoy de política hasta los bébes. Como den lugar a otras elecciones, me voy a la playa y no vuelvo.
—¡No te irás al Mar Menor!
—Pues sí señor, a La Puntica me voy, aunque no me bañe. Y en lo que dice el Juan, que sepas que le doy su parte de razón, Podemos le ha hecho el caldo gordo al PP.
—¡Eso mismo digo yo! Al principio el PP se frotaba las manos cuando apareció Podemos. Le venía bien alguien que le quitara votos al PSOE sin merma de los suyos. Quizás por eso propiciaron que el coletas apareciera en todos los platós de televisión, empezando por los madrileños. Si Iglesias hubiera apoyado la investidura de Pedro Sánchez, ahora tendríamos un gobierno de izquierdas y no habríamos pasado por el calvario de otras elecciones. El Sánchez no se lo perdona, le han crecido los enanos por la izquierda y está que se tambalea.

—No me digas que fue Rajoy el que convenció a Iglesias de que votara contra Sánchez. Te inventas cada cosa, Cacaseno…
—Pues aunque te parezca chusca, esa es mi teoría, Juan. Creo que los convencieron -sutil e indirectamente-, de que les favorecerían unas segundas elecciones, que se iba a producir el ‘sorpaso’ y que iban a crecer por encima del PSOE. Por eso se presentaron como una fuerza ganadora, el PP utilizó con mucha maña el fantasma del miedo: o se vota al PP o viene el de la coleta y con él, el desastre. Tanta maña tuvieron que el resultado fue mejor de lo esperado. Hasta a los tuyos les sorprendió.
—Ahora solo falta que los setenta y un podemitas se abstengan en la investidura de Rajoy y entonces ya no necesitamos ni la abstención de C’s. En la segunda votación sale investido mi jefe.

—No me jodas, Juan, eso no te lo crees ni tú.
—Pues entonces las terceras elecciones y el desplome de Podemos. Mayoría absoluta del PP por abstención de la izquierda aburrida.
—No creo que lleguemos a eso, pero el asunto está más que obscuro. Aún vamos a tener que asistir a muchos movimientos de sillones y de ‘donde dije digo, digo Diego’. De momento ya ha empezado C’s. Vaya palabra que tienen… creo que volveremos a hablar catalán en la intimidad.
—Los pactos son los pactos.
—Y los sillones, los sillones.





martes, 12 de julio de 2016

MANGAS VERDES EN EL MAR MENOR

Como todos los años, esperábamos el verano para poder echar el kayak al agua y recorrer –en la medida de nuestras fuerzas, que el tiempo va mermando-, el querido, bonancible y recoleto Mar Menor. Es tarea que venimos realizando durante los fines de semana desde hace años: embarcamos en Villananitos y ‘paleamos’ (las piraguas no se impulsan con remos, sino con palas), hasta La Encañizada, o recorremos los apacibles canales de Veneziola para regresar al lugar de partida aprovechando casi siempre el soplo del amable Levante. A veces partimos del Carmolí (cuando hay Lebeche) y rodeamos las islas Perdiguera y del Barón arrastrando un sedal en el que a veces se engancha alguna oronda y descuidada Lubina. En otras ocasiones zarpamos del Mar de Cristal y atravesamos el ancho espacio hasta la isla del Barón con ciertas precauciones, porque el levante suele saltar hacia el medio día un tanto agresivo y peleón.
La estampa bucólica que acabo de relatarles, pertenece a un pasado que difícilmente tendrá retorno. Este año, cuando llegamos por vez primera a la orilla, la sorpresa fue mayúscula. Conocemos el mar Menor desde hace más de sesenta años. Nunca ha gozado de playas paradisiacas, pero nos bastaba con sus orillas pobladas de barrete ocre, un poco de cieno que no convenía remover, y las algas menudas en que se refugiaban los caballitos de mar y los cangrejos de exquisita sopa. Era un mar algo cutre, pero era nuestro mar, familiar y casero. Hasta que ‘el progreso’ y las servidumbres de un turismo mal entendido y peor administrado, quisieron ‘vestirlo de largo’ a base de espigones irracionales, dragados agresivos y arenas traídas de no se sabe dónde. La presión de las urbanizaciones y sus vertidos, ignoramos si mejor o peor depurados, los residuos de las potentes embarcaciones, las agresivas y ruidosas motos de agua, sumado a los vertidos incontrolados de los campos cartageneros, han acabado por producir el colapso. El agua transparente que desde la elemental embarcación permitía contemplar el fondo marino durante casi toda la longitud del recorrido, es cosa del pasado. Ha mutado a una sopa marrón en la que resulta poco atractivo sumergirse. Hasta las familiares medusas han huido, y las redes de contención resultan, esta temporada, más un estorbo que otra cosa. La sorpresa se comparte con muchos de los veraneantes tradicionales que disfrutaban año tras año de unas playas tranquilas, adecuadas especialmente para abuelos y nietos. Este año están ya atrapados, pero muchos –y ojala me equivoque- se plantearán nuevos destinos para el año próximo. Da asco meterse en el agua.
No llega mi conocimiento hasta saber quien tiene la responsabilidad última de esta situación, aunque supongo que los políticos tendrían algo que decir sobre el tema, además de aburrirnos con sus peleas intestinas. Dicen que la Fiscalía de Medio Ambiente tomará cartas en el asunto, que taponando los vertidos de la Rambla del Albujón… que instalando filtros…lo cierto es que el mal está hecho y que, de momento, no tenemos más remedio que guardar la piragua en espera de mejores tiempos. Y no es cosa de ahora, hace ya más de veinte años (cuando había gobiernos regionales de otro signo), voces como las de J.M. Serrano, ya hablaban de salvar el Mar Menor. Vean este jugoso artículo de José Luis Domínguez, que les dejo, por cortesía de mi amigo José Frank, de Radio Sureste:
http://diariodelamanga.com/historia/2016-05-30/ano-1985-salvemos-mar-menor-6316/

Las mangas verdes siempre llegan tarde. ¡Lástima de Mar Menor!




martes, 5 de julio de 2016

CHAPETE

El salón es diáfano, sin ninguna concesión estética. Las ventanas, grandes, permiten otear paisajes de la huerta. Por una se vislumbran extensas plantaciones de limoneros alineados como soldaditos en inmóvil formación. Por la opuesta, un trozo de monte pelado y reseco, inicio de la Sierra de Orihuela. El menú, sencillo, como pide la clientela estragada por los años y la erosión de las pensiones compartidas.
El camarero es breve de estatura. Compensa volumen con una dimensión horizontal generosa. Diríase próximo a lo esférico; recuerda a Chapete, sempiterno enemigo de Pinocho. No se sabe si a causa de su especial humanidad, o precisamente por ella, es de una amabilidad extrema con el transeúnte ocasional.
En la barra, el contrapunto: una muchacha de esbeltez admirable, longilínea. Los rubios cabellos le caen desmayados sobre los hombros, la sonrisa permanente se multiplica atendiendo a la clientela mientras distribuye los platos. Una entrevista cocinera los suministra a través del exiguo ventanuco que la aísla del comedor.
El visitante, estimulado por los primeros tragos de vino con gaseosa, se abandona a la ensoñación: algún día remoto, arqueólogos funerarios encontrarán en el pequeño cementerio del pueblo los restos de estos dos especímenes. Las técnicas del momento permitirán establecer las notables diferencias anatómicas entre ambos. Quizás concluyan que pertenecen a dos razas diferentes, puede que dentro de la misma especie. El dimorfismo sexual es tan marcado que los sesudos trabajos de investigación se multiplican. Varios estudiantes de posgrado, ansiosos de notoriedad, elaboran hipótesis brillantes que plasman en voluminosos estudios. Las tesis doctorales se leen ante tribunales de cátedros reverenciados. Revistas de tirada internacional se hacen eco de ellas y el caso de las extraordinarias diferencias antropomórficas de dos especímenes del pueblo M, alcanza cierta notoriedad…

Al visitante, lo saca de su ensoñación la voz de la chica de rubios cabellos:
—Papá, el belmonte descafeinado a la mesa cuatro.
El dócil chapete se acera a la barra presto a recoger la comanda.



lunes, 27 de junio de 2016

¡HEMOS GANADO DE NUEVO!

—¿Somos o no somos, Cacaseno?
—Sois, sois, y habéis ganado, por lo cual te felicito, Juan. Hubiera preferido otra cosa bien diferente, pero el pueblo soberano ha decidido y si esa es su voluntad, la acepto de buen grado.
—Eso quiere decir que no lo habrán hecho tan mal.
—No, eso quiere decir que a la gente le da miedo el fantasma de la inestabilidad con que los han amenazado y que prefiere unos dirigentes, por corruptos que sean, que no amaguen con alterar el statu quo. Preferimos vivir en el envilecimiento consentido que optar por un futuro incierto. En cualquier caso, me someto honestamente a la decisión de la mayoría, pero sí me importa (y no me gusta) tener un presidente obsoleto, trasnochado y mentiroso que arropa a los corruptos con mensajes de móvil, que ha propiciado los mayores recortes de la historia en sanidad y educación, que ha amparado a los corruptos dotándolos de armadura parlamentaria, que ha recortado los derechos sociales de los trabajadores hasta límites vergonzosos, que ha popularizado los contratos por hora o por minutos, aunque prometa crear medio millón de puestos de trabajo cada día.
—Tampoco hay que exagerar, Cacaseno. El PP ha legislado contra la corrupción, ha tomado medidas…más bien tendrías que preguntarte que han hecho los del PSOE para sacar los peores resultados de su historia, porque hasta en Andalucía han perdido votos.
—La izquierda lo ha hecho mal, muy mal –interviene Fernández- y se lo tiene que hacer mirar. Y suerte para el PSOE que no le ha adelantado Podemos con los comunistas que si no, a estas horas estaban cavando la fosa.
—A mi esa alianza nunca me pareció adecuada, y mira el resultado, juntos han sacado menos que por separado. Otro fiasco para alimento de peperos
—Ahora, lo importante, Cacaseno es que se aten los machos unos y otros, se dejen de tontás y enderecen el rumbo de esta nave que parece a punto de irse a pique. Y que pacten todo lo que haya que pactar.
—Pues no le veo yo la punta: Con el PP no quiere tratos nadie, salvo Ciudadanos, que hacen como Salomé si quieren que baile, y eso sería si los demás se abstienen en segunda vuelta. Pedro Sánchez tampoco tiene apoyos suficientes si no es con Podemos y reclutando a los pequeños. Los 176 no salen por ningún lado. El asunto está complicado y gobernar en minoría en estos tiempos…
—Podría ser una solución si el PP se atreve, -dice el Dr. Mateo que permanecía en su habitual y educado mutismo-. Volvemos a las dos Españas, la mitad enemiga feroz de la otra mitad. Y si podemos hacernos daño, mejor. Hasta que solo sobrevivan los que piensan como nosotros. Francamente, me da pena ver a donde nos ha llevado esta política perversa.
—No es perversa la política, somos los hombres que la hacemos así, y sobre todo los políticos profesionales, esos que debutan en el partido de jovencicos y ya no salen de él nunca. Viven en una burbuja irreal obedeciendo a ‘la voz de su amo’ en la actitud genuflexa de ‘dame pan y dime tonto’.
—Pues vaya un porvenir.

—Vaya.

martes, 21 de junio de 2016

LA QUE SE NOS VIENE ENCIMA

Llevaba la tertulia unos días en calma chicha, quizás a causa de los Presupuestos Participativos, que han polarizado la atención del pueblo, o a causa del runrún de las próximas elecciones que ya va haciéndose cansino. El debate a cuatro ha vuelto a encrespar los ánimos. Según cada partido, ha ganado su candidato. Las encuestas y opiniones, como siempre: el ascua arrimada a la sardina de que se trate. En lo único que parecen estar de acuerdo unos y otros, es en que nadie ha resultado perdedor, por lo menos estrepitosamente. Juan de la Cirila está exultante, según parece, el Sr. Rajoy tiene todas las papeletas para salir ganador.
—No sé qué más quiere la gente. Está claro que vamos a ser el partido más votado, y por tanto al que, en buena lid, le correspondería gobernar. (Juan se refiere al PP en plural, como cuando gana su equipo, parece que él haya participado activamente en la consecución de los goles).
—Y dale con el mantra del más votado. También es democrático que gobierne el que más apoyos parlamentarios reúna, vamos, digo yo.
—Democrático será pero es retorcer la voluntad del personal, Cacaseno. Tú estás escocido porque Podemos se os ha comido el terreno y tu partido, o coalición o lo que sea, se va a difuminar en los círculos morados, que también son no sé cuantas convergencias.
—Pues mira, si es para ofrecer al país una coalición de izquierda potente, no me da ninguna pena. Estoy harto de corrupciones y cajas B, de leyes mordaza, de ponerle antifaces al sol y de bloquear la justicia con aforados, que es lo único que nos espera con tu señorito. Mira lo que pasa en nuestra región, chorizos por todas partes, aeropuerto fantasma, el Mar Menor agonizante, Portman no te digo, y los de la desaladora pagando trasplantes de pelo a los corruptos. ¿Se podrá ser más cutre y perulláncano?
—Según vosotros -tercia Fernández-, parece que el Períco no tiene nada que decir, no olvidéis que encabeza la segunda fuerza más votada.
—Eso era antes, esta mano, veremos cómo va el asunto. Igual de la segunda pasa a la tercera.
—¿Y tú ves de presidente del gobierno al coletas, Cacaseno? Pues a mí no me gustaría.
—Toma, ni a mí el Rajoy, que miente más que habla.
—Pues ya me dirás que nos queda.
—Nos queda una coalición progresista. Si salen primero los socialistas, el Pedro, si somos nosotros, Iglesias, ¿no te parece, Fernández?.
—Mi gallo es Pedro, aunque estoy más que desilusionado con el partido, pero con tal de que no gane el PP, lo que sea. Cuatro años más de esta podredumbre no lo resistiría mi cuerpo.
— Ahora el busilis se centra en los pactos, porque lo que ya está claro es que no habrá mayoría absoluta. Verás como luego pactan hasta con el diablo, aunque ahora no suelten prenda. No os perdáis de vista al Riverita, ese va a jugar a caballo ganador. Se arrimará al sol que más caliente.
—Menos al PP como quisieras tu, Juan.
—Eso dice ahora. Ya veremos luego.
—Si es que, en el fondo, esto de la política…

—Ya te digo.

martes, 7 de junio de 2016

VOTAR CON PINZA

Volvemos a las andadas: mismos perros, mismos collares (empleando el simil con todo respeto), pero nadie carga con la culpa de repetir las elecciones, este es un país en el que no existe la asunción de responsabilidad.
Por la derecha, el viejo tronco ‘carcomido y polvoriento’, al que por muchas y vergonzosas fisuras que le aparezcan, continúa sustentado por una sólida base de estómagos agradecidos, puestos consolidados, corruptelas asqueantes, cajas B, y nostálgicos de ideologías periclitadas. Los honrados peperos (que debe haberlos en número considerable), han aprendido a mantener al unísono ‘vista a la derecha’ y a ensanchar los estómagos. A sus pocos contestatarios se les ha abierto una vía acomodaticia, disfrazada de derecha moderna, que les permite el escape de una opción vergonzante.
Por el centro-derecha se avecina el ave fénix de UPyD. Por lo menos tienen sello de honestidad. Veremos que proponen…
Por la izquierda (o centro-izquierda, vaya Ud. a saber), un Partido Socialista con los peores resultados de su historia como único bagaje, se empeña en vendernos la milonga de una regeneración en la que solo los ingenuos vocacionales pueden creer. Para colmo, se le acaban de caer dos grandes popes acusados de presunta prevaricación, por los que 'el súper', sin embargo, pone la mano en el fuego. Puede que salgan indemnes, pero el daño está hecho. El viejo socialismo histórico -aquel del otro Iglesias-, enfermo terminal de una dignidad desaparecida, puede que no supere las próximas elecciones.
PSOE Y PP huelen a rancio con discursos anticuados y perseveran, incansables, en sus posiciones decadentes, en sus líderes amortizados y en la trasnochada idea del bipartidismo alternativo o de la gran coalición, a la que se agarra el presidente en funciones como último salvavidas.
Más a la izquierda, el anciano venerable PC, fagocitado repetidamente por otras opciones ‘mas actualizadas’, acabará definitivamente deglutido por Podemos. El partido neonato al que nunca financió Venezuela, se desinfla a su vez, contaminado por la detestable ‘casta’.


Al votante de izquierda, perdida toda esperanza, le queda solo la abstención o el voto con la pinza en la nariz. 

martes, 24 de mayo de 2016

CHURRAS, MERINAS Y EL SR. MENDOZA


Leo en la prensa que el Sr. Mendoza, factótum de la UCAM, está llamado a declarar ante el juez por unas manifestaciones vertidas hace ya tiempo en las que expresaba que, según su dios -con el que parece tener un trato muy cercano-, consideraba una abominación el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Y me resulta chocante que estas manifestaciones sorprendan a nadie, y más que puedan ser objeto de demanda judicial, conociendo el ideario del Sr. Mendoza y los mandamientos de su dios. Cada confesión religiosa predica entre sus adeptos determinadas formas de actuación, anima unas y persigue otras. Eso entra dentro de la libertad de cada individuo para creer en una religión determinada o en ninguna. Afortunadamente, la feraz imaginación de los hombres ha inventado religiones para todos los gustos. Unas consideran pecado la ingesta de chorizos y de bebidas alcohólicas, otras el consumo de carne de vaca, otras las transfusiones incluso en peligro de muerte, aquella el trabajo de los sábados… y todas se consideran la única verdadera. En mi humilde opinión, cada uno es libre de adoptar la que le parezca más oportuna, siempre que ello no comporte imponerla a los demás ni vulnerar la libertad de pensamiento que la Constitución de nuestro país protege. Cada uno con su gusto va bien servido.
Otra cosa es que el Sr. Mendoza, o cualquier otro pretendan hacernos pasar alguna o todas las normas de su ideario por verdades universales que todos, obligatoriamente, debemos acatar. Eso sí que no.

Las opiniones son libres, no creo que debamos hacerles mayor caso, aunque se empeñen en mezclar churras con merinas.

LEONIDAS Y EFIALTES (y III). Tercera jornada.

El asunto pintaba muy mal para los persas que, a pesar de sus cuantiosas bajas, no habían logrado avanzar un solo paso. Jerjes se tiraba de la hermosa cabellera, como ha quedado retratado en algunos grabados de la época.
Así estaban las cosas cuando, al oscurecer de la segunda jornada, un pastor griego llamado Efialtes, se presentó en el campamento persa ofreciéndose a guiar a los soldados por una senda secreta que los llevaría a la retaguardia de los espartanos. No consta qué les pidió a cambio.
Leónidas, conocedor de la senda secreta (que no debía serlo tanto), había apostado en ella a un grupo de focenses, por sí las moscas. Cuando el destacamento persa, después de viajar toda la noche, les cayó encima, huyeron despavoridos. La suerte de los griegos estaba echada.
Leónidas y los suyos se dieron cuenta de que no tenían escapatoria. Megistias de Arcania, el augur que acompañaba al ejército, después de realizar complejos cálculos y consultar las entrañas de diversos animalillos sacrificados al efecto, llegó a la conclusión de que el desastre era inminente.
—Los dioses, en caso de litigio, suelen favorecer a los más poderosos, dijo a sus compatriotas a modo de consuelo.
Leonidas devolvió a sus hogares a muchos de los griegos que lo habían acompañado para que advirtieran al resto de las poblaciones de lo que se les venía encima. Para hacer frente al enorme ejercito persa, él se quedó con sus trescientos espartanos y algunos tespieos que decidieron compartir su destino con ellos. Dicen los historiadores que fue en ese momento cuando muchos soldados veteranos se encadenaron por el pié con sus jóvenes aprendices para compartir la misma suerte. Otros dicen que lo hicieron solo los amigos muy íntimos. A saber.
Al amanecer ese tercer día, Leónidas recomendó a sus hombres que des
ayunaran copiosamente, pues la próxima comida la harían, con toda probabilidad, en el Hades.
Hacia media mañana, Jerjes mandó atacar a sus hombres y los espartanos salieron a dar la batalla a campo abierto. Jerjes decidió ahorrar hombres y mandó a los arqueros lazar una lluvia de flechas sobre los griegos hasta que acabaron con todos.
Los persas se vengaron de Leónidas mutilando su cadáver y exhibiendo su cabeza pinchada en una pica.
*

Como os decía al principio de esta breve serie, en los difíciles tiempos que nos ha tocado vivir, me resulta grato recordar hazañas como la de Leónidas. Me reconforta pensar que no todo en la especie humana es la miseria intelectual, la cobardía y la ausencia de valores en que nos desenvolvemos ahora.


¡Chapeau por los griegos!

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