Seguidores
miércoles, 26 de diciembre de 2012
SEÑOR PRESIDENTE (XI) Felices fiestas
viernes, 21 de diciembre de 2012
martes, 18 de diciembre de 2012
LA CATEDRAL DE REIMS
martes, 11 de diciembre de 2012
PAPAS Y POLITICOS

martes, 4 de diciembre de 2012
RACISMO
RACISMO
Mi amigo Fernández es hombre de permanente inquietud. Su curiosidad raya a veces en la impertinencia, lejos de avergonzarse, la justifica diciendo que solo la curiosidad hace progresar al género humano. Interpela sin el menor rubor, cuando se le ocurre y a quien se le ocurre. El otro día, en el curso de una conversación sobre los inmigrantes, me soltó a bocajarro:
—¿Tú eres racista?
La pregunta me hizo reflexionar, y le dije:
—No sé si soy racista o no. No me gustan las definiciones
ni los alineamientos: si soy de tal partido, automáticamente estoy en
desacuerdo con tal otro. Si profeso tal religión, me convierto en enemigo
mortal de tal otra, a cuyos miembros tengo el sagrado deber de atraer a mi
causa, de ignorar para siempre o de exterminar, si no practico ninguna soy un
bicho raro con posibilidades de rojeras. No me gusta que me digan lo que tengo
que hacer ni en qué dogmas debo creer. Te diré como veo yo el fenómeno de los
inmigrantes y tú decides si soy o no racista, porque a mí no me interesa la
definición: vivo en la zona que quiero vivir, con gentes a las que conozco y
que pertenecen a mi misma cultura y formas sociales. Procuro no meterme con
nadie y evito que nadie se meta conmigo. Deben tener su religión, pero no sé
cuál es ni me importa; nadie me la impone ni me cuenta lo importante que es
pertenecer a ella, y si lo intenta procuro detener cortésmente lo que me parece
una intromisión inaceptable. En mi ciudad hay barrios donde viven
mayoritariamente familias gitanas y seguro que allí, como entre nosotros hay de
todo: gentes honradas y trabajadores, y la adecuada proporción de chorizos o
drogatas. Pero sin embargo yo no he ido a buscar un piso al barrio de los
gitanos, a pesar de que allí son mucho más baratos que en el mío. ¿Tú si has
ido?
Creo que la generalidad de los hombres se siente muy a
gusto entre los suyos, que necesita un grupo medianamente homogéneo que le
proporcione cierta seguridad, y el que quiere cambiar de aires, lo hace y
santas pascuas. Otra cosa es que gentes de países en los que se vive mal,
animados por las noticias (a menudo falaces) de nuestro mundo de confort y
despilfarro se acerquen a nosotros sin respetar, porque no pueden, ni saben, ni
quieren, las normas sociales establecidas. No tienen documentos y eso los
condiciona a la hora de encontrar medios de vida sujetos a tributo, y desde ese
aspecto no se pueden considerar en igualdad de derechos con el resto de los
ciudadanos que sí cumplen con sus deberes sociales. Estos últimos trabajan,
pagan sus impuestos y conquistan sus derechos (a veces a regañadientes) con sus
obligaciones. Una parte (cada vez más importante) de sus ingresos, se emplean en
sufragar los gastos ocasionados por la asistencia médica proporcionada al
conjunto de la población que incluye a esos inmigrantes indocumentados que
conviven con nosotros en condiciones difíciles, amparados por una especie de
vacío legal que nadie se atreve a rellenar de una forma satisfactoria y que a
todos debería avergonzarnos.
A mí me gusta vivir en mi país (si no, hubiera procurado
vivir en otro) y me importa bien poco que mis conciudadanos, nacidos aquí o
venidos de fuera, tengan un color de piel más oscuro o más blanco que el mío,
que practiquen una religión, otra o ninguna, o que se priven (o abusen) del
cerdo, de los chorizos de Cantimpalo o del vino de Jumilla. Solo reclamo mi
derecho a que se sometan a las mismas reglas sociales que yo; que respeten las
instituciones, que asuman sus obligaciones de ciudadano para poder disfrutar de
todos los derechos que les corresponden; que no me impongan sus costumbres para
sustituir a las mías, que no pretendan colonizarme cultural ni religiosamente,
que sean plurales y respetuosos con la Constitución de mi país, que ha de ser
la suya.
Si se comportan así, los considero ciudadanos como yo
mismo. Si no, creo que deberían quedarse en su país, que nadie los ha llamado a
este. Yo, por lo menos, no.
Y ahora, mi querido Fernández, tú decidirás si soy
racista o no.
jueves, 29 de noviembre de 2012
COS Y ARRÒS AL FORN
martes, 27 de noviembre de 2012
SE ARMÓ EL BELÉN
martes, 20 de noviembre de 2012
DIOSES CONTRA DIOSES
jueves, 15 de noviembre de 2012
60.000 VISITAS Y LAS TERMOPILAS
martes, 13 de noviembre de 2012
A CASARSE TOCAN

jueves, 8 de noviembre de 2012
Presentación: Recuerdos del Sahra y otros relatos
viernes, 2 de noviembre de 2012
RECUERDOS DEL SAHARA Y OTROS RELATOS

martes, 30 de octubre de 2012
SEÑOR PRESIDENTE (y X). Banderas
