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martes, 29 de abril de 2014

CHISPEA EN MI CIUDAD

  Desde hace unos días el cielo está emboriado, se alternan nubes y claros pero la lluvia, esa lluvia mansa y larga que el agricultor espera con ansia mientras escruta el cielo, no se decide a caer. Los telediarios de la noche dan agua –con frecuencia en exceso- para la mitad de arriba de la Península, cielos entreverados “y alguna precipitación aislada” para la otra mitad. Qué le vamos a hacer, nunca llueve a gusto de todos.
Yo aprovecho esos días que propician escasa afluencia de personal para pasear por la ciudad. En un sitio donde llueve poco, las estructuras se ven siempre desbordadas por el agua, los charcos de Belluga que reflejan el imafronte de la Catedral como en un espejo roto, tardan en desvanecerse y con frecuencia se atrancan desagües e imbornales[1]. La falta de costumbre hace que la gente olvide los paraguas en cualquier sitio, porque arrastrarlos todo el día, hora abierto, hora cerrado, acaba convirtiéndose en un incordio.
Si os apetece, acompañadme a recorrer la larga calle de Platería que conocimos en mejores tiempos, cuando constituía emporio de últimas novedades, antes de que las grandes superficies y las tendencias cambiantes de la moda dieran al traste con el comercio tradicional.
Tomemos la precaución de no acercarnos demasiado a las paredes evitando ser víctimas de los goterones grisáceos que se desprenden de los locales abandonados. El Ayuntamiento, misericordioso o avergonzado, ha cubierto las fachadas decadentes con grandes paneles de dibujos que muestran una ciudad virtual de improbable materialización; lleguemos hasta Sta. Catalina donde el espacio se abre y se ilumina. Las altas Jacarandas se vestirán de pasión en primavera, pero ahora se limitan a escoltar el monolito sobre el que campea la Inmaculada, inaugurado el 8 de diciembre de 1954, siendo Papa Pio XII, Jefe  del Estado Francisco Franco, Gobernador Civil José Mª Alfín Delgado y alcalde Ángel Fernández Picón, como reza la placa de mármol que lo adorna. Símbolo franquista según algunos, que nadie se ha molestado en retirar. Algo impresionados, dejamos atrás el monumento en nuestra ruta hacia la Plaza de las Flores. Antes diáfana, con algunas mesas siempre repletas, se ha convertido en una especie de campamento moro –o cristiano- en cuyas tiendas de campaña comenzaron refugiándose los fumadores y han proliferado hasta hacer difícil el discurrir del viandante. En esta ciudad somos excesivos para todo: comienza un establecimiento con una tímida terraza envuelta en lonas, y a la semana siguiente no queda un metro cuadrado libre de ellas en toda la plaza.
Al pasar por delante de Bonache, el aroma de los pasteles de carne os asalta; muchos establecimientos de la ciudad los confeccionan de forma excelente, pero debo confesar mi debilidad por los de Zaer, en la antigua calle de los Ciegos, hoy Riquelme. Los sirven todavía a la manera antigua: sobre un trozo de papel que el solicito camarero extrae de una pila que nunca mengua. Dos golpes de cuchillo asestados con fuerza, dejan el pastel cuarteado delante del cliente que se coloca a prudencial distancia algo intimidado. Unas olivas de Cieza y un vinillo blanco de botella anónima, completan el discreto festín que se remata con un cuerno hojaldrado y empalagoso.
Los días de llovizna me resultan especialmente agradables en Murcia.





[1] Santiago Delgado, con afinada pluma ha glosado ese imafronte con exquisito plectro: http://oficiodescribir.blogspot.com.es/2011/05/el-mayo-del-imafronte.html.

9 comentarios:

  1. Da gusto pasear virtualmente contigo y espero la siguiente caminata.

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  2. Respuestas
    1. Me alegro de que te guste. Nos vemos pronto.

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  3. ¡Cognio, iba a decir, Mariano! Podías haber avisado para que te acompañase y poder husmear el olor a tierra mojada, uno de los mejores del mundo y, por supuesto los pasteles de Bonache y el chillido del camarero de Zaer cuando dice: "¡DOS ESPECIALES! ¿OÍIDO?" Y Paco, desde el horno/obrador contesta "¡MARCHANDO!"
    Espléndido día de llovizna.

    Un abrazo, Mariano.

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    1. Ya le he dicho a tu señora que cuento con ella para la proxima andadura chispeante, lo amplío al Bamboso. Un abrazo.

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  4. Excelente descripcion de un paseico por el centro de Murcia

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  5. Excelente descripcion de un paseico por el centro de Murcia

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  6. Hoy no ha sido un chispeante, amigo ¡Menuda tromba de agua! Tú siempre puntual y agradable en tus descripciones. Gracias Mariano!! Nos vemos

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