Sr. Presidente:

Gozamos de una estabilidad política envidiable: tenemos el mismo Presidente, aunque con diferentes equipos de gobierno, desde 1995 y es muy probable que sigamos disfrutándo a nuestros políticos durante muchos años, si les favorece la salud en la misma medida que hasta el momento presente, como todos deseamos.
Solo nos faltaba, para culminar de forma brillante el audaz desarrollo de nuestra región, un aeropuerto, pues de todos es sabido que solo disponemos de dos cercanos: el del Altet, a unos setenta km. y el de San Javier (este propiamente murciano), mucho más cerca, de uso mixto (civil y militar) que dispone de dos magníficas pistas (una de ellas de reciente construcción, con nueva torre de control, depósitos de combustible, ampliación de aparcamiento, plataforma de aeronaves, central eléctrica, áreas de facturación y embarque, ampliación de horarios para vuelos civiles de hasta 7 horas, etc.), para unos vuelos en franca decadencia en los últimos años. Solo a las mentes preclaras de nuestros gobernantes autonómicos se les ocurriría la brillante idea de propiciar la construcción de un tercero en un hermoso secarral al que el tránsito de turistas y las construcciones adláteres convertirían pronto en inigualable vergel. Algunos antecedentes brillantes ha tenido la feliz idea (véase Castellón, Ciudad Real, Albacete, Pamplona, Badajoz, Lérida, Logroño, Burgos, Huesca, León, etc.), a imagen y semejanza de los cuales, el nuestro ha de convertirse pronto, si Dios no lo remedia, en vistoso paseo para jubilados, parejas de enamorados y parados de variable duración, ya que según parece, hay imposibilidades técnicas para que el ministerio correspondiente autorice los vuelos, dada la proximidad con los dos antedichos, amén de otro miliar en Alcantarilla.
¿Y cómo no se han dado cuenta antes los padres del proyecto? –se preguntará Ud. con igual perspicacia que lo hacemos el resto de los ciudadanos-. La cuestión es bien sencilla: el bien de los habitantes de esta región (y no el desmesurado y megalómano afán faraónico o el olisque de las abundosas comisiones que toda obra pública de esas dimensiones comporta), ha sido lo que ha guiado a nuestros insignes próceres. ¿Qué el aeropuerto no sirve? ¿Que no hay turistas suficientes para todos?, ¿Que no va a hacer competencia al Altet, con vuelos directos y acrisolados con medio mundo? ¿Qué los magníficos accesos resultarán inoperantes? ¡Qué importa eso! Siempre nos quedaran hermosas pistas donde pasear a los traviesos nietecillos sin peligro alguno mientras les señalamos orgullosos: “Mira nene, lo que te ha construido el abuelo”.
Información y comentarios que le brindo desinteresadamente por si, estando por esos extranjeros que frecuenta, le preguntaran por el aeropuerto de Corvera, Murcia.