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En cada una de las pestañas encontrareis una seccion diferente: en "Pagina principal", las entradas habituales. En "Trabajos y días", articulos de literatura e historia, "De mis lecturas" reúne notas, resumenes y opiniones sobre libros que me interesan y he leído en los últimos tiempos. En la pestaña "Desde el Asilo" (Libro), están todas las historias contenidas en ese libro, en cuyo inicio se explica el titulo de este blog. "Cuentos truculentos" reúne los comprendidos en el libro del mismo título. Cualquier texto que aqui se publica está a disposición del publico, naturalmente citando la fuente. Sírvase usted mismo.















domingo, 24 de mayo de 2015

REFLEXIÓN EN LIETOR CON ÓRGANO VESPERTINO

Si por esos azares de la vida que a veces acontecen te encuentras un día de jornada de reflexión antes de unas elecciones municipales y autonómicas, harto de propagandas vacuas de contenido, hastiado de politicastros nuevos o antiguos, y quisieras tomar un respiro antes de la decisión, que se avecina dificultosa, te propongo que sigas la recomendación de mi amigo Blas Rubio y lo acompañes –junto con otro grupo de amables compañeros- al día de asueto que ha planeado en Lietor, a orillas del río Mundo.
Ya conoces la seria honestidad de Blas, hombre de los que un pueblo como el nuestro puede sentirse orgulloso. Amante la naturaleza próxima que estudia desde hace muchos años es, como los buenos maestros, de los que obtiene su diaria satisfacción compartiendo sus conocimientos con los demás.
Cuando el sol, que en aquellas latitudes es benigno, apenas ha avanzado un cuarto de su recorrido, Blas encabeza la columna de aguerridos excursionistas para conducirlos por la margen del fresco Mundo de aguas claras y sonoras. La flora autóctona –el lentisco rico en flúor, tan útil para conservar el agua de los aljibes, la pentafolia, la genista, la retama, el manrubio floreciendo en azul, el enebro, la cola de caballo, el ‘raim de pastor’ y tantos otros que no conocemos- tejen una alfombra a nuestro paso, como dándonos la bienvenida.
El paseo es umbrío bajo la luz tamizada de los álamos y los enormes nogales están cargados ya de frutos diminutos que apuntan abundante cosecha. Puede que, junto a la represa del primer azud que desvía la corriente mansa hacia la central hidroeléctrica, hagáis un alto bocadillero.
Algo mas confortados, en amena conversación y a ritmo plácido, la columna de excursionistas se alarga para reunirse de nuevo junto al alto penacho de la ermita de Santa Bárbara –‘Santa Bárbara bendita, en el cielo estás escrita con papel y agua bendita’-, decían los antiguos.
El paseo, que se ha venido desarrollando lento y agradable, se encrespa con el retorno al pueblo a causa de una cuesta áspera que al inicio de la expedición pareció mucho más liviana. Unas cervezas frescas en la terraza del bar cabe la plaza del Pilar quizás ayuden a reposar las fatigas de este envite.  La comida, sustanciosa y rotunda de la Posada –migas de pan, atascaburras y guiso del campo terminando con una hojuelas con miel- serán lenitivo suficiente para las piernas ligeramente maltrechas, y un reposo de gin-tonics en la terraza de la calle aledaña puede que completen la paz del alma a que la excursión os ha hecho acreedores.
En el centro del pueblo se yergue la iglesia de Santiago Apóstol, un edificio de factura sencilla sin más a destacar que los cuadros tétricos del crucero y unos trampantojos de escaso mérito en el altar mayor. Oculta, sin embargo, junto con el magnífico órgano de 1787 construido por Josep Llopis, un tesoro antropológico fruto del afán coleccionista del párroco: hay un conjunto de piezas entrañables que ha ido recogiendo a lo largo de sus muchos años de ministerio cuya visita –estoy seguro- ha de resultaros grata y transportaros a otros tiempos.
Y Lietor aún oculta otro tesoro: en el fresco interior de la iglesia, el organista, Gustav Auzinguer, ofrece un magnífico concierto con obras de diversos compositores de los siglos XVI Y XVII, dentro del programa que en este y en el órgano de los Carmelitas, adquirido por suscripción popular en 1993, programa todos los años el Ayuntamiento de la villa y el Grupo Museo.
Ha sido un día lleno de acontecimientos, dejemos la visita al convento de Carmelitas descalzos, las  momias de su cripta y la talla de la Virgen del Carmen atribuida a Salzillo, para una próxima visita.

Puede que mañana, reintegrado a la habitual monotonía a la que todos los mortales estamos sujetos, te veas encaminado a depositar el voto en las urnas, pero estoy seguro de que si nos has acompañado, siquiera con el pensamiento en nuestra excursión a Lietor, has de enfrentarte a la complicada circunstancia con el ánimo más ligero y el espíritu mejor dispuesto.

martes, 19 de mayo de 2015

TEORÍA DE MODELOS Y ELECCIONES EN MI PUEBLO

Propone la teoría de modelos, que para conocer un fenómeno, una circunstancia o un elemento, puede simplificar el estudio valerse de un modelo a escala que nos permitirá inferir el comportamiento del hecho, la circunstancia o el aparato real, previniendo así riesgos considerables.
Y me parece que lo que sucede en el espectro político en un pueblo, puede ser modelo que lo que suceda en la Comunidad Autónoma. Y quizás de lo que acontezca en esta, inferir el comportamiento en el Gobierno de la nación.
En mi pueblo, el PP ha ostentado el poder – con toda legitimidad, obvio es decirlo- las dos últimas legislaturas, y se enfrenta a una tercera con buenas perspectivas, quizás debido a que ocho años de gobierno han sido tiempo suficiente para establecer las redes clientelares necesarias, o a que lo han hecho bien a juicio de sus votantes, vaya usted a saber. Sin embrago, el descontento, la erosión propia del que gobierna, son evidentes; y en estos últimos tiempos de crisis y corrupciones, más. Es evidente también, una circunstancia nueva: la aparición, por primera vez desde los tiempos democráticos, de un partido de derechas que le aparece al PP, no se sabe aún si por la izquierda o por la derecha, capaz de echar el anzuelo en su caladero de votos con resultado imprevisible.
Que se configura un espectro en el que la necesidad de pactos, en una y otra banda, es evidente. Habrá que aprender una nueva forma de gobernar porque, a lo que parece, se acabaron las mayorías absolutas para una buena temporada.
El PSOE, en mi pueblo, sigue a lo suyo: renovarse perpetuamente, renacer de sus cenizas como el ave Fénix haciendo tabla rasa de todo lo construido hasta el momento. Los viejos ‘fósiles’ son enviados a las cocheras polvorientas de donde solo se les recatará para ocasionales exhibiciones, y la experiencia de los últimos ocho años de oposición con una minoría mayoritaria, laminada. Los anteriores líderes se han convertido en jarrones chinos cuya experiencia, lejos de aprovecharse, resulta antediluviana y nociva. Y los ‘capos’ incombustibles siguen manejando los hilos no se sabe bien con qué objetivo, como no sea el de ‘tras de mí, el diluvio’. Los jóvenes que pueblan la candidatura, cargados de tanta ilusión como lógica inexperiencia, procurarán abrirse camino en una profesión que les solucione la vida hasta que la crisis pase, si es que pasa. Y su adquisición de experiencia en esto de la política, puede que nos cueste a los contribuyentes una pasta gansa.
Los partidos de izquierda, lejos de establecer puentes para pactos o alianzas con vistas a hacerse con la gobernanza, procurarán destrozarse mutuamente en el afán cainita que ya es habitual. Y la previsible imposibilidad de lograr esas alianzas, sean ocasionales o permanentes, amenaza con hacer ingobernable el Ayuntamiento, quizás la Comunicad Autónoma y puede que hasta el Gobierno Central.


Puede que esta visión sea harto pesimista, incluso equivocada, cosa que deseo de todo corazón. 

martes, 5 de mayo de 2015

EL DÍA DE LA MADRE


He oído que es el día de la madre. Ya sabes que no soy demasiado amigo de esas cerebraciones a fecha fija. Dudo de que quede algún día del año sin estar encomendado a alguna efeméride o actividad, y si queda, pronto alguien se apresurará a adjudicarlo. Hasta que tengamos 365 razones al año para acordarnos cada día de algo. A veces de tontunas, otras no.
Tengo ahora la misma edad que tú tenias cuando te recuerdo, la misma que muestra el rostro sereno de la fotografía sobre el estante donde se amontonan otras cuantas, ‘la galería de los antepasados’ como la llamo en un intento de quitarle importancia a los recuerdos que a veces me resultan abrumadores. No es bueno anclarse demasiado en la memoria, me digo. Lo cierto es que no me atrevo a analizar el pasado porque siempre temo descubrir cosas que no hice bien, o que debí hacer mejor, aunque sé que tú, como siempre, las disculparías, o por lo menos intentarías entenderlas aunque a veces te resultara difícil. No sé si alguna vez te pasó algo parecido. No te imagino arrepintiéndote de algo. Tengo la sensación de que viviste siempre -o casi siempre- aceptando con cierta resignación no exenta de alegría la función que te había tocado. Y eso que no era un papel que en estos tiempos se considere envidiable. No estan los tiempo para gollerías –solías decir- y el sacrificio, la entrega a los demás, te parecía una cosa natural, parte de las funciones que se adjudicaban a las mujeres en aquellos tiempos. Creo que ni siquiera llegaste a tener la sensación de que el mundo había sido injusto contigo, incluso un poco más de lo que suele ser con otros mortales.
Decías, cuando las cosas venían mal dadas, ‘hay que pensar en los que son más desafortunados que nosotros’ y puede que eso te consolara, aunque a nosotros, nos aliviaba poco. Estábamos demasiado ocupados en el lanzamiento de nuestras propias vidas, éramos, simplemente, ignorantes. Te contentaba contemplar a tu familia apiñada a tu alrededor… hasta que el tiempo se cumplió y el nido quedó abandonado para siempre. Los pájaros esperan a la próxima primavera para iniciar la puesta de nuevo, pero los padres –las madres- disponen de un solo ciclo, acabado el cual deben explorar nuevos caminos. Y a veces resulta difícil encontrarlos. Puede que esa desolación te invadiera los últimos años, la sensación de que ya no resultabas imprescindible. Ahora me parece entenderlo bien, pero ha sido preciso tanto tiempo que ya resulta irrelevante. Ahora me explico aquellos rezos implorando ‘una buena muerte’ que me parecían innecesarios y un poco tétricos. Ahora sé que tenías razón en casi todo y que mi pose de ‘sabihondo’ que te superaba en conocimientos académicos era solo arrogancia juvenil, la enfermedad inevitable.
Tuviste suerte de no arrastrar una vejez larga, penosa y solitaria. Nosotros, egoístas, te hubiéramos querido retener unos años más, a lo mejor solo para saber que seguías ahí. Pero las cosas son como son y nadie es artífice de su destino, a pesar de lo que dijera Ortega.
Bueno, eso es todo, te echamos de menos, el día de la madre y los otros. Quería que lo supieras.



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